sábado, 31 de agosto de 2013

Los coquitos de Pepe

Todos tenemos alguna receta que nos recuerdan a personas o momentos importantes, y eso las convierte en especiales. Hoy quiero enseñaros una de esas recetas, los coquitos de mi abuelo Pepe. Tengo la inmensa suerte de tener un abuelo que es un gran cocinero, siempre se ha encargado de preparar y organizar las comidas de las celebraciones familiares, y aún hoy, a sus 87 años, continúa haciéndolo con todo su cariño, y eso que entre nietos y bisnietos sumamos más de veinte...  Entre los postres, tiene algunas recetas que son míticas y sé que a todos nos recuerdan a él: el flan (siempre acompañado de helado casero), los pastelillos, la leche frita, el bizcocho… y por supuesto, la que voy a mostraros hoy, los coquitos. Me dio la receta (que, al igual que todas, se sabe de memoria…) hace mucho tiempo, y hoy, con mucha ilusión, os la enseño a todos. Vamos con los coquitos de Pepe. Espero que os gusten tanto como a mí…


Ingredientes:
  • 250 gramos de coco rallado (el que venden embolsado especial para repostería)
  • 250 gramos de azúcar
  • 3 huevos
Como veis, pocos ingredientes y sencillos. Y la preparación, aún más sencilla si cabe. Ponemos en un bol el coco rallado y el azúcar, y mezclamos bien ambas cosas. Añadimos los huevos uno a uno, y trabajamos con las manos hasta que esté todo bien unido. El resultado es una masa blandita, que se nos pega un poco en las  manos. La dejamos reposar un par de minutos.

Ponemos el horno a calentar a 180 grados con calor arriba y abajo. Cubrimos la bandeja del horno con papel sulfurizado, y vamos colocando sobre él bolitas de masa un poco más pequeñas que el tamaño de una nuez,  ligeramente separadas entre sí. Metemos la placa en el horno a media altura y cuando los coquitos estén ligeramente dorados (unos 12 minutos), ya  están listos. Los sacamos del horno y los dejamos enfriar sobre la misma bandeja durante unos minutos.

Ya está: coquitos preparados. Como veis, la receta es muy fácil y rápida, pero el resultado es riquísimo y muy sabroso, perfecto para los amantes del coco. Hacedlos y probadlos, os van a gustar.



Aunque el verdadero experto sea él, con el tiempo espero ir haciendo más de las recetas de mi abuelo Pepe para mostrároslas. Y sobre todo, espero que las hagáis y las compartáis con vuestra gente en momentos especiales, que en buena compañía sabe todo mucho más dulce.

Si tenéis alguna duda, sugerencia o comentario sobre esta receta o el blog, escribidla a continuación.





martes, 27 de agosto de 2013

Mermelada de naranja


Las mermeladas son mi especialidad, me encanta hacerlas de todos los sabores, desde los más clásico hasta algunos más novedosos, como papaya, pomelo... Pero la de naranja es, para mí, una de las más sabrosas (me encantan las naranjas...). He probado distintas formas de hacerla hasta dar con ésta, la receta que creo que da los mejores resultados. La verdad es que  un poco trabajosa y lleva tiempo, pero merece la pena el esfuerzo, ya veréis. Además, podéis hacer varios botes a la vez y, preparándolos bien, os duran hasta un año para que podáis degustarla cuando queráis. Vamos, como siempre, con los ingredientes.

  • 2 kilos de naranjas de mesa (que una vez peladas y listas para cocinar se quedarán en aproximadamente un kilo)
  • Azúcar
  • Un limón

En esta ocasión, al igual que en la receta de mermelada de melocotón, tampoco especifico la cantidad de azúcar, puesto que depende un poco del gusto personal de cada uno. La receta tradicional de mermelada de naranja dice que necesitamos un kilo de azúcar por kilo de fruta ya lista, pero a mí me parece exagerado. Probad la fruta, y decidid la cantidad en función de cómo de dulce esté y de cómo os guste la mermelada. Yo, en este caso, he añadido 400 gramos de azúcar: me gusta que esta mermelada deje un regustito ácido (pero sin que resulte amarga). Si dudáis de cuánta cantidad poner, os recomiendo un término medio, unos 650-700 gramos, teniendo en cuenta que cuanta más azúcar usemos, antes va a coger la fruta el punto de espesor de mermelada.

Aclarado esto, comenzamos a preparar nuestra mermelada de naranja. Esta primera parte, la preparación de la fruta, es la que más trabajo nos va a llevar, puesto que en esta receta es fundamental. Lavamos las naranjas muy bien, las pelamos y reservamos la piel de dos naranjas. Nos tenemos que asegurar de quitar perfectamente toda la parte blanca, porque amarga mucho y en esta ocasión no queremos una mermelada amarga. Ahora, cogemos cada naranja y separamos los gajos, y con mucha paciencia  limpiamos perfectamente cada gajo de la pielecita transparente que les recubre. Yo lo hago con la mano: tiro de esta piel desde la parte superior central del gajo (donde se encuentran las pepitas) y la voy retirando por cada lado. La primera naranja cuesta un poco, pero en seguida se le coge el truco al asunto y se hace bastante rápido. Aseguraros también de quitar todas la pepitas. Hacemos lo mismo con el limón.

Así nos tienen que quedar los gajos: sin la "telilla" transparente que los recubre.

 Cuando tengamos la fruta completamente limpia, la pesamos, y la ponemos en una cazuela amplia que llevamos al fuego. Cuando las naranjas comiencen a hervir, retiramos la espuma que sale con ayuda de una espumadera, y agregamos el azúcar en la cantidad que nos parezca (como os he dicho, echad unos 700 gramos por kilo de fruta si no sabéis cuanta poner) y mezclamos bien con una cuchara de madera. Bajamos el fuego y lo dejamos así durante una hora y cuarto, removiendo cada poquito para que no se nos queme.

Mientras, preparamos las pieles de la naranja que vamos a necesitar para nuestra mermelada (con la piel de dos naranjas es más que suficiente). Primero, necesitamos quitar toda la parte blanca de la piel, y luego la partimos en trocitos muy pequeños, que ponemos en un cazo y cubrimos con agua. Lo ponemos al fuego, y cuando rompa a hervir, vertemos las ralladuras en un colador, y repetimos el proceso: de nuevo al cazo cubiertas de agua, y a hervir. En esta segunda ocasión, cuando el agua esté en ebullición la dejamos durante un par de minutos más. Pasado ese tiempo, quitamos el cazo del fuego y colamos las ralladuras, que por el momento vamos a reservar.

Cuando las naranjas hayan estado una hora y cuarto cocinándose a fuego suave, las trituramos con la batidora, y seguimos cocinándolas a fuego suave, sin olvidarnos de remover cada pocos minutos. Así tendrán que estar durante una hora y media o dos, hasta que se evapore todo el agua de la fruta y coja la consistencia que deseamos.  Cuando notéis que comienza a coger el punto, añadid la ralladura que hemos hervido previamente para que se cocine junto con las naranjas .Para saber cuándo está lista, poned un poco en un plato y ved cómo se queda: si se esparce demasiado en el plato, necesita un poco más de tiempo. Es importante que tengáis en cuenta que en caliente siempre está algo más líquida, al enfriarse siempre espesa un poco.

Es cierto que esta mermelada lleva un poco de tiempo, pero de verdad que el esfuerzo merece la pena, el resultado es espectacular: una mermelada en su grado justo de acidez, con todo el sabor de las naranjas y con un punto perfecto de espesor. Probadla, no os va a defraudar. Para rellenar un bizcocho de chocolate, perfecta.


Mi recomendación a la hora de envasarla: hervid los botes que vayáis a usar (las tapas también) y secadlos perfectamente antes de utilizarlos. Rellenad los botes con la mermelada en caliente hasta el borde, limpiad bien la boca del tarro y cerradlos apretando bien fuerte la tapa. Si vais a consumir la mermelada en poco tiempo, esperad a que se enfríe y guardad los botes en la nevera (nos aguanta durante dos meses). Si, por el contrario, queréis guardarla durante más tiempo, poned los botes con la mermelada aún caliente en una cazuela, cubrirlos de agua y hervirlos durante al menos media hora. De esta manera, nos aseguramos de que nuestra mermelada se mantenga perfecta durante un año.

Si tenéis alguna duda o sugerencia sobre esta receta, dejad un comentario a continuación, os contestaré encantada.

martes, 20 de agosto de 2013

Cóctel de sandía

Una de las mejores maneras de pasar una sobremesa es disfrutando de una copa o de un cóctel. Hoy vamos a preparar una bebida refrescante y suave, perfecta para tomar bien fresquita en verano.

Ingredientes:
  • Un cuarto de sandía (a poder ser sin pepitas)
  • Dos naranjas
  • Un puñadito de fresas
  • Ron moreno (unos seis vasos de chupito)
  • Un par de cucharadas de miel, si os gustan las bebidas dulces

Comenzamos con la sandía: con un cuchillo separamos la pulpa de la cáscara, y la vamos partiendo en trocitos. La trituramos con la batidora y cuando esté lista, la colamos para quitar las pepitas (aunque la sandía sea sin pepitas, siempre tiene algunas). Lavamos las fresas, les quitamos el rabito, las partimos por la mitad, y las colocamos junto a la sandía. Con ayuda de la batidora, trituramos las dos frutas juntas hasta que quede bien fino.

Exprimimos las naranjas, y añadimos el zumo a la sandía y las fresas. Si queremos ponerle un poquito de miel para que esté más dulce, este es el momento (a mí me parece que le da un toque especial). Con otro toque de la batidora integramos bien todos los ingredientes.

Añadimos el ron, removemos un poco con una cuchara, y ya tenemos nuestro cóctel listo. Yo le pongo ron porque creo que le van muy bien los acompañantes dulces, como los zumos, pero si preferís, podéis ponerle licor de melocotón o manzana, también le va muy bien. La cantidad de ron, un poco a vuestro gusto, pero no os excedáis porque lo rico es que tenga un regustito al licor, pero sin que resulte una bebida fuerte. Una buena forma de calcular la medida es utilizar un vaso de chupito: añadid uno y medio por cada vaso de zumo de frutas que os salga (a mí me han salido cuatro, pero depende del tamaño de la sandía). A la hora de servirlo, llenamos un vaso o copa con hielo picado, añadimos el cóctel y ponemos una pajita.
Como véis, es muy rapidito de hacer y está muy bueno, dulce y suave. Es perfecto para después de una comida, puede incluso sustituir al postre. Si queréis, podéis prepararlo con antelación y guadarlo en el congelador: lo sacáis un ratito antes de servir y justo antes de pasarlo a los vasos, lo trituráis con la batidora: queda como un granizado. Probadlo, os va a encantar.
Una forma original de servir una bebida es hacerlo en un frasco de cristal. A mí en casa no me faltan nunca...

domingo, 18 de agosto de 2013

Cookies con trocitos de chocolate

Hoy vamos con una receta de galletas internacional: cookies o galletas con trocitos de chocolate. Son muy crujientes y llevan pedacitos de chocolate y nueces, están buenísimas… En Estados Unidos venden la masa para hacer estas galletas congelada en rollos, lista para meter al horno, pero la verdad es que  viendo lo sencilla que es de preparar no merece la pena.

Como siempre, comenzamos por los ingredientes:
  • 220 gramos de harina
  • 100 gramos de mantequilla
  • 90 gramos de azúcar moreno
  • 45 gramos de azúcar blanco
  • 1 cucharadita de levadura o bicarbonato
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo
  • 100 gramos de chocolate
  • Un puñado de nueces
  • 1 gotita de esencia de vainilla (si tenéis a mano)

Batimos la mantequilla en pomada (es decir, que la tenemos que sacar del frigo con antelación para que esté blandita) con los dos tipos de azúcar hasta que la mezcla blanquee, ayudandonos de unas varillas de mano o eléctricas. Añadimos en huevo y lo integramos bien todo.

Ponemos en un bol aparte la harina, la levadura y la sal y lo tamizamos para evitar que haya grumos. Una vez tamizado, lo echamos sobre la mezcla anterior y mezclamos con ayuda de una cuchara o lengua pastelera. Si decidimos añadir el aroma de vainilla, éste es el momento.

Cogemos el chocolate y con ayuda de un cuchillo lo vamos partiendo en trocitos pequeños (es muy importante trocearlo, no rallarlo). La verdad es que venden ya el chocolate preparado en chispitas, pero yo suelo hacerlo a mano porque sale más baratito… Pero vamos, que si decidís ahorraros el esfuerzo, utilizad 100 gramos de los chips de chocolate ya preparados. Ponemos el chocolate en la masa, junto con las nueces partidas en trocitos no muy grandes. Yo siempre pongo nueces a estas galletas, porque me encanta el contraste del crujiente de la galleta con los trocitos de nuez, pero esta vez no he puesto porque no tenía. He ido al supermercado a comprar tres cosas (entre ellas, las nueces...) y se me han olvidado la mitad, y por no volver… hoy cookies sin nueces.

Una vez tengamos todos los ingredientes de la masa bien unificados, hacemos una bola y la envolvemos con papel film, para guardarla en la nevera durante media horita para que no esté tan blanda a la hora de meterla al horno.

Pasada esa media hora, la sacamos del frigo y vamos poniendo montoncitos del tamaño de una nuez sobre la placa del horno (forrada con papel sulfurizado o silicona). No pongáis demasiado cerca las galletas unas de otras, porque en el horno crecen bastante y se no pueden pegar. Metemos la bandeja al horno (precalentado a 200 grados, calor arriba y abajo) y cocinamos durante aproximadamente 12 minutos. Conviene que las vigiléis, para que no se pasen de cocción. Cuando estén doraditas, las sacamos a una bandeja de horno para que se enfríen. Recién sacadas del horno están muy blanditas, es normal por la cantidad de mantequilla de la masa. En cuanto se enfrían, se quedan bien crujientes.

Como veis, es una receta muy sencilla y bastante rápida, y el resultado son unas galletas buenísimas, así que animaros a hacerlas que triunfáis seguro. Por cierto, importante: para conservarlas, hay que guardarlas en un bote hermético.

En la foto no se aprecia bien, pero me ha salido la vena bilbaína y las he hecho bien grandes... Reinterpretando el refrán a mi manera: lo bueno, si grande, dos veces bueno!!

miércoles, 14 de agosto de 2013

Hojaldre de cerezas

Agosto, tiempo de cerezas. Para mí son una de las mejores frutas de verano, me resulta imposible comer sólo una. La verdad es que al natural están buenísimas, pero hoy vamos con un postre para disfrutarlas de una manera aún mejor, con un hojaldre al horno bien crujiente.


 Vamos con los ingredientes.
  • 2 placas de hojaldre
  • 100 o 150 gramos de azúcar, dependiendo de lo dulces que estén las cerezas
  • 1 huevo batido
Empezamos por las cerezas. Tenemos que deshuesarlas, para ello tengo un truco que descubrí hace tiempo. Un día estaba delante de una caja de 4 kilos de cerezas para hacer mermelada, y después de deshuesar a mano medio kilo estaba desesperada. En ese momento, me llamó una amiga y me contó un truco para hacerlo muy fácilmente usando un boli bic. ¡Me salvó la vida! Tenemos que quitar la mina al bolígrafo y el taponcito de la parte superior, dejando sólo el tubo de plástico transparente. Quitamos el rabito a la cereza y empujamos por esa parte con la mina del boli; el hueso sale por la parte posterior dejando la cereza bastante entera y sin mucho esfuerzo. Igual la explicación queda un poco liosa, en este vídeo os lo explico mucho más fácil.

Una vez tengamos las cerezas deshuesadas, las partimos por la mitad y las ponemos en un cazo, que llevamos al fuego. Las tenemos que cocinar a fuego medio tranquilamente, para que vayan evaporando todo el exceso de agua. Vamos vigilando para que no se nos quemen. Pasados unos 20 minutos, añadimos el azúcar, y proseguimos cocinando unos diez minutos más a fuego suave. Quitamos el cazo del fuego y ya tenemos las cerezas listas. Según el relleno que nos apetezca, podemos dejar las cerezas así, o pasarlas por la batidora para que el relleno quede más fino. Yo suelo dejarlas tal cual, porque después de cocinarlas se quedan bastante deshechas, pero esta vez las he triturado.

Cubrimos la bandeja del horno con papel sulfurizado y encendemos el horno a 180 grados (calor arriba y abajo)  para que se vaya precalentando. Ponemos sobre esta bandeja una de las placas de hojaldre, y pintamos los bordes con huevo batido. Vertemos las cerezas en el centro del hojaldre y las extendemos bien por toda la masa, dejando libre el borde (un centímetro y medio aproximadamente). Ponemos la segunda placa sobre la primera y las unimos doblando los bordes de ambos hojaldres juntos, asegurándonos de que la tarta quede bien cerrada para que el relleno no se salga en el horno. Pintamos con huevo toda las superficie y espolvoreamos con un poquito de azúcar.
Introducimos la bandeja al horno a media altura y cocinamos durante 20 minutos aproximadamente (leed antes las recomendaciones del envase que aparecen en el envoltorio del hojaldre). Cuando esté dorado, lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar en la misma bandeja.

El resultado es buenísimo, con todo el sabor de las cerezas. Frío está buenísimo, pero mi recomendación es que lo probéis templado acompañado de una bola de helado (el de queso le va genial). Animaros a hacerlo, triunfáis seguro.




miércoles, 7 de agosto de 2013

Galletas de chocolate

¿A quién no le gustan unas buenas galletas de chocolate negro? Hoy vamos a animarnos a preparar unas muy fáciles y con mucho sabor a chocolate.

Empezamos por los ingredientes.
  • 250 gramos de chocolate negro
  • 55 gramos de mantequilla
  • 100 gramos de azúcar
  • 2 huevos
  • 200 gramos de harina
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • Una pizca de sal
  • Azúcar glass

Comenzamos batiendo con las varillas eléctricas los huevos y el azúcar hasta que blanqueen. Con unas varillas de mano podemos hacerlo también, pero de esta manera ahorramos tiempo (y esfuerzo). En un bol aparte, ponemos el chocolate y lo derretimos en el microondas. Lo vamos poniendo a intervalos de pocos segundos y damos unas vueltas con una cuchara cada vez para evitar que se nos queme. Una vez esté derretido, añadimos la mantequilla y removemos bien hasta que ambas cosas estén totalmente integradas.

Vertemos el chocolate a la mezcla de huevos y azúcar y mezclamos bien con las varillas durante unos segundos. Tamizamos la harina, la pizquita de sal y la levadura, y lo echamos al bol donde tenemos el chocolate con los huevos y demás, y lo unimos todo. En este paso no necesitamos las varillas, con una cuchara es suficiente. No hay que trabajar mucho la masa, con que estén bien integrados todos los ingredientes es suficiente, nos va a quedar una masa similar a la nocilla. Tenemos que guardarla en la nevera durante una hora para que se endurezca un poco y podamos trabajarla mejor.

Cuando haya reposado en el frigo ese tiempo, la sacamos y vamos formando bolas del tamaño de una nuez. Pasamos cada bola por azúcar glass, la aplanamos un poquito, y vamos colocándolas en una bandeja del horno forrada con papel sulfurizado o una manta de silicona. Hay que dejarlas ligeramente separadas porque en el horno crecen un poquito.

Las metemos en el horno (precalentado) a 160-170 grados durante 10-15 minutos, dependiendo un poco de vuestro horno y del tamaño de galletas que hayáis hecho. En el horno se craquelan, es decir, según se hacen, se forma en la superficie de las galletas una costra crujiente que se rompe. Una vez estén hechas, las colocamos sobre una rejilla para que se enfríen.

Ya veis que la receta es facilita. Estas galletas tienen un sabor muy intenso a chocolate y quedan crujientes por fuera y blanditas por dentro, riquísimas, así que animaros a hacerlas. Para conservarlas perfectas, guardadlas en un bote hermético.
A esto me refería cuando os decía que en el horno se "craquelan"



sábado, 3 de agosto de 2013

Mermelada de melocotón

Ahora sí, por fín, una receta que hace honor al nombre del blog. La verdad es que las mermeladas son mi especialidad, hago de un montón de sabores (desde los más clásicos a algunas más innovadoras como papaya, piña, limón...) pero hoy os voy a mostrar cómo podéis hacer en casa una de las más típicas y ricas. Además, preparando mermelada, podemos disfrutar todo el año de esta fruta que, muy a nuestro pesar, en cuanto llega septiembre desaparece hasta el siguiente verano.

Sin más lío, vamos a empezar. Ingredientes:
  • Un kilo de melocotones pelados y sin hueso
  • Azúcar*
  • El zumo de un limón

Os extrañará que no haya puesto la cantidad de azúcar necesaria. La receta clásica para hacer mermelada dice que hay que usar 700 gramos de azúcar por cada kilo de fruta ya pelada y picada, pero para mi gusto queda exageradamente dulce. Yo suelo usar menos, sobre medio kilo, pero siempre pruebo antes la fruta para ver cómo de dulce está de por sí. Así que mi recomendación es que a la hora de poner el azúcar, os guiéis por vuestro gusto personal: si sois dulceros, poned 700 gramos; si no os gusta tan dulce, 500 gramos es suficiente.

Aclarado el tema del azúcar, manos a la obra.

Lavamos con agua fría los melocotones y los pelamos. Separamos la pulpa del hueso central y la picamos en trocitos. 


Añadimos el zumo de limón, el azúcar y lo mezclamos bien. Lo echamos todo en una cazuela y la ponemos al fuego. En este primer momento el fuego tiene que estar alto, así que hay que estar atento y removiendo bien para evitar que el azúcar se caramelice.

Cuando empiece a hervir, bajamos el fuego un poco y lo dejamos al fuego durante más o menos una hora y media. Tenemos que ir removiendo cada poco e ir quitando con ayuda de una espumadera o cuchara la espuma que va saliendo en la superficie de la olla.

Una vez transcurrido este tiempo, trituramos bien la fruta con la batidora. Aquí, como con el tema del azúcar: si os gusta que se noten trocitos de fruta, batid menos. Si por el contrario os gusta la mermelada muy sueve, trituradla hasta dejarla con la textura de un puré.

Seguimos con la mermelada al fuego otros cuarenta y cinco minutos, a fuego bajo. Id comprobando la textura de la fruta, y cuando veáis que ha adquirido la consistencia adecuada (sabemos que está en su punto cuando al poner una cucharadita en un plato no pierde la forma) ya tenemos nuestra mermelada lista.

Si la vamos a consumir en poco tiempo, aguanta perfectamente varias semanas en el frigo guardada en botes de cristal. Si queremos conservarla durante más tiempo, es necesario hacer el vacío a los botes: ponemos la mermelada bien caliente en botes previamente esterilizados (hervidos durante una hora en una olla) y los ponemos a hervir en una cazuela cubiertos de agua durante al menos sesenta minutos.

Os recomiendo que probéis esta receta. Puede ser un poco trabajosa y lleva tiempo, pero la diferencia de sabor con respecto a una mermelada industrial es increíble. Espero que os guste!!



Tengo la esperanza de que en algún momento mis fotos mejoren...
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