sábado, 28 de septiembre de 2013

Galletas napolitana de canela

Hace un par de años me compré un librito de repostería en la Feria del Libro, Galletas, pastas y mantecados, que se ha convertido en uno de los liros de recetas que más utilizo . La primera receta que me animé a hacer fue la de galletas de canela, y cuándo las probé me sorprendiò su sabor, ¡igualito que el de las galletas napolitana! Desde aquel día, las hago de forma rectangular y las espolvoreo antes de hornearlas con un poco de canela y azúcar, como las galletas napolitana originales. Vamos al lìo, comienzo con los ingredientes.


  • 100 gramos de azúcar
  • 100 gramos de mantequilla
  • 230 gramos de harina
  • 1 pizca de sal
  • 1 yema de huevo
  • Media cucharadita de levadura en polvo
  • 2 cucharaditas de canela
  • 1 cucharilla de canela + 1 cucharilla de azúcar

Comenzamos batiendo en un bol con las varillas de mano la mantequilla en pomada y el azúcar hasta que blanquee. Añadimos la yema y la canela y batimos de nuevo hasta que esté todo bien integrado. Pasamos por un cedazo la harina, la levadura y la sal, y lo añadimos a la mezcla anterior. Con las manos, trabajamos hasta que la masa esté homogénea y no se nos pegue en las manos. Es posible que necesitéis añadir un poco más de harina: id agregándola poco a poco hasta obtener una masa manejable. Hacemos una bola, la envolvemos con papel film y la metemos en la nevera durante una hora.

Pasado este tiempo, sacamos la masa del frigo y con el rodillo la extendemos hasta tener una placa de masa lo más fina posible. Un truco para extender la masa sin tener que espolvorear toda la mesa de trabajo de harina es hacerlo entre dos trozos de papel transparente. Para cortar la masa, si no disponéis de un cortapastas rectangular (como es mi caso) podéis hacerlo con un cuchillo o con un cortapizzas (yo lo hago así y es bastante rápido y cómodo). Colocamos las galletas en la bandeja del horno cubierta con papel sulfuriado y espolvoreamos por encima de cada una de ellas  un poco de la mezcla de azúcar y canela.

Metemos al horno (precalentado a 180 grados) a media altura y horneamos durante 12-15 minutos. Las sacamos y las dejamos enfriar sobre una rejilla. ¡Perfectas! Guardadlas en un bote hermético para que se conserven crujientes.


 
Estas galletas están deliciosas, con un sabor intenso a canela, pefectas para acompañar un vaso de leche o un café. Animaros a hacerlas, la receta es apta incluso para los más novatos. Si tenéis dudas, sugerencias o comentarios sobre esta receta o el blog, escribidlas a continuación, prometo contestaros enseguida.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Tarta de higos y crema de almendra

Me encantan los higos, son sin duda una de mis frutas favoritas. Es una pena que los podamos disfrutar tan poquito tiempo, apenas un par de meses al año, de ahí la frase: de higos a brevas. ¿Sabéis por qué se dice este refrán? Las brevas y los higos son ambos frutos de la higuera: las brevas aparecen antes, entre junio y julio y son de piel morada y menos dulces.  Los higos salen en agosto y septiembre, brotan en el mismo lugar que la breva y siempre son más pequeños que su predecesora, y son tan dulces… Así que desde septiembre hasta junio del año siguiente no podemos degustar estas frutas tan ricas. Bueno, me dejo de refranes y vamos a disfrutar, ahora que podemos, de unos riquísimos higos. Son perfectos en mermelada, en almíbar, y por supuesto, al natural, pero hoy vamos a hacer una tarta de higos y crema de almendra deliciosa. Os digo los ingredientes y nos ponemos a cocinar.


Para la masa quebrada:
  • 200 gramos de harina
  • 1 yema de huevo
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 80 gramos de mantequilla
  • 1 pizca de sal
  • Medio vaso de agua

Para el relleno
  • Higos (unos 6 ú 8, dependiendo del tamaño)
  • 100 gramos de almendra molida
  • 60 gramos de azúcar blanquilla
  • 30 gramos de azúcar moreno
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de maizena
  • 1 cucharadita de café de mantequilla
  • 500 ml de nata 35% mat. grasa

Empezamos preparando la masa quebrada. Ponemos en un bol la harina, la yema de huevo y la pizca de sal y mezclamos bien. Derretimos la mantequilla en el microondas (con unos segundo es suficiente) y la añadimos a la mezcla anterior, junto con el azúcar. Amasamos con las manos hasta que todos los ingredientes se integren. Echamos el agua templada y volvemos a trabajar hasta que la masa esté bien integrada y se os despegue de las manos. Es posible que tengáis que poner un poco más de harina, es normal, añadid poco a poco la que sea necesaria hasta obtener una masa compacta que no se pega en las manos.  Hacemos una bola, la cubrimos con papel film y la metemos en el frigo durante una hora.

Cuando la masa haya reposado en la nevera, la extendemos con un rodillo hasta tener una base de medio centímetro de grosor. Cubrimos un molde desmontable con ella y cortamos el sobrante de los bordes. Colocamos un trozo de papel sulfurizado sobre la masa y la cubrimos con un peso para que no suba en el horno (lo más común es usar garbanzos, pero yo pongo alubias porque la primera vez que hice masa quebrada no tenía garbanzos en casa y usé alubias, y las tengo guardadas en un bote para cuando hago este tipo de masas). Metemos al horno precalentado a 180 grados durante 12 minutos.

Como podéis ver, estas alubias ya han pasado unas cuantas veces por el horno...
 
Mientras se hace nuestra masa en el horno,  nos ponemos con el relleno, muy fácil y rápido de preparar. Ponemos en un bol la mantequilla derretida, el huevo, los dos tipos de azúcar y la maizena, y lo mezclamos con las varillas de mano. Añadimos la almendra molida y la nata y batimos suavemente hasta que esté todo bien integrado. No os preocupéis si quedan grumos, es por la almendra.

Sacamos la tartaleta del horno y vertemos sobre ella la crema del relleno. Cogemos los higos, les quitamos el rabito, los partimos por la mitad y los ditribuímos sobre la crema. Metemos al horno y cocinamos hasta que la tarta esté cuajada, una hora aproximadamente. Si la tarta se dora demasiado, cubridla con papel albal. Cuando saquéis la tarta del horno, dejadla reposar hasta que se enfríe, y si os apetece, una vez esté fría, podéis ponerle un baño de mermelada de melocotón o albaricoque para que quede más brillante, aunque la tarta tiene tanto sabor que no es necesario.




Ya veis el resultado: una tarta con una base muy crujiente y un relleno cremoso, con un sabor delicioso a almendra e higos ligeramente caramelizados. Si preferís no hacer la masa de la tartaleta, podéis usar masa quebrada comprada u hojaldre (en este caso no es necesario hornear previamente la base), también queda muy rica. Y si  preferís, podéis usar otra fruta: con cerezas está riquísima… Vamos, que no tenéis excusa para no hacer esta tarta! Dejadme vuestras dudas, comentarios o sugerencias sobre esta receta o el blog, me encanta leeros y contestaros.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Galletas de limón&hierbabuena

Hoy vamos con una receta de galletas original y muy rica. Se trata de una receta que he encontrado en el blog Cocinando para Lola y  que he adaptado un poco, mientras buscaba algún postre para aprovechar una mata de hierbabuena que tenía plantada en casa y que se me estaba poniendo un poco pocha (tengo que reconocer que las plantas no son lo mío…) y, ¿qué mejor combinación que limón y hierbabuena? Quedan unas galletas muy sabrosas y crujientes, perfectas para sorprender. Os digo los ingredientes necesarios.
  • 1 huevo
  • El zumo de medio limón
  • La ralladura de un limón
  • 210 gramos de mantequilla
  • 160 gramos de azúcar
  • 340 gramos de harina
  • 1 cucharada de hierbabuena picada
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharada de azúcar moreno + 1 cucharada de azúcar blanquilla

Lavamos la hierbabuena y la secamos con un papel absorbente. Separamos las hojas del tallo, las picamos muy finito y reservamos. Ponemos en un bol la mantequilla en pomada junto con los 160 gramos de azúcar, y con las varillas de mano batimos hasta blanquear. Añadimos el huevo y el zumo de limón e integramos todo bien.

Vertemos la harina (tamizada y la sal a la mezcla anterior y trabajamos hasta que todos los ingredientes estén bien ligados. Añadimos la ralladura de limón y la hierbabuena que hemos picado (importante, no os paséis con la cantidad de hierbabuena porque el sabor de las hierbas aromáticas es muy potente, sobre todo al hornearlas!!), y mezclamos. Tapamos la masa (que está bastante blandita por la cantidad de mantequilla) con papel film y la introducimos en el congelador durante 15 minutos para que se endurezca un poco y  nos resulte más fácil trabajarla .

Cuando la masa se haya enfriado, hacemos bolas del tamaño de una nuez y las rebozamos en la mezcla de azúcar moreno y blanquilla. Las colocamos en la bandeja del horno (forrada con papel sulfurizado o silicona) y las aplanamos ligeramente, dejando un poco de separación entre galleta y galleta. Introducimos al  horno (que hemos precalentado a 190 grados, calor arriba y abajo) durante unos 10 minutos, hasta que se doren un poco por los bordes. Cuando las saquemos del horno, las pasamos a una rejilla hasta que se enfríen, y ya están listas para comerlas y disfrutarlas.



Son unas galletas muy ricas, crujientes, dulces y con un agradable gusto a limón y hierbabuena. Si queréis sorprender con unas galletas muy sabrosas y originales, ésta es vuestra receta. Como siempre os digo, si tenéis alguna duda, sugerencia o comentario sobre estas galletas o el blog, escribidla a continuación, me encanta leeros y responderos.



miércoles, 18 de septiembre de 2013

Mini tartas mousse de chocolate blanco

Hoy voy con una receta muy fácil pero con un sabor espectacular y una presentación de las de impresionar: mini tartas mousse de chocolate blanco. La verdad es que yo no soy mucho de chocolate blanco, me gusta más el chocolate negro (cuanto más porcentaje de cacao, mejor…) pero esta mousse me encanta, no queda demasiado dulce, tiene el equilibrio perfecto de sabores. Además, con esta receta participo en el primer concurso que Ariadna García Bermúdez ha organizado en su blog All in One. No me entretengo más, comienzo con los ingredientes.


  • Bizcocho para la base (o 150 gramos de galletas y 50 gramos de mantequilla derretida)
  • 300 ml de nata para montar
  • 150 gr de chocolate blanco
  • 3 hojas de gelatina neutra
  • 50 ml de leche

Empezamos preparando las bases. Desmigamos el bizcocho y añadimos una cucharada o dos de las migas a cada molde (yo he usado de moldes aros de 6 centímetros de diámetro sin base, colocados sobre una bandeja cubierta con papel de horno, y me han salido 8 mini tartas). Aplastamos bien el bizcocho en el fondo, hasta tener una base de aproximadamente un centímetro de espesor. Aseguraros de que los bordes estén bien sellados para que cuando echemos el relleno éste no se salga. Si no tenéis bizcocho (yo tenía un trocito de un bizcocho de queso philadelphia que hice hace unos días, ya os pondré la receta) podéis usar la típica base de galleta y mantequilla, pero si disponéis de bizcocho os recomiendo que lo uséis, queda la base más suave y ligera.

Ahora pasamos a preparar la mousse. Lo primero, ponemos las hojas de gelatina en un recipiente con agua fría para que se hidraten. A continuación montamos la nata, que tiene que estar muy fría, con las varillas eléctricas, y la reservamos por el momento. En un cazo ponemos el chocolate junto con dos cucharadas de leche y lo calentamos a fuego suave, trabajando con una cuchara para evitar que se queme, hasta que esté completamente derretido.

Por otro lado, calentamos el resto de la leche en el microondas para que se temple (no hace falta que esté muy caliente, templada es suficiente) y agregamos las hojas de gelatina bien escurridas. Con ayuda de un tenedor o con la mano, mezclamos hasta que la gelatina esté totalmente disuelta, la colamos (porque se pueden quedar pequeños trozos de gelatina que no queremos que pasen a la mousse) y la vertemos en el cazo del chocolate derretido. Trabajamos hasta que quede una crema suave.
Añadimos en un hilo fino la crema de chocolate blanco sobre la nata montada, y con una cuchara o lengua hacemos movimientos envolventes para que se integren todos los ingredientes. Rellenamos los moldes con la mousse y metemos en el frigorífico durante al menos dos horas. ¡Listo! Cuando la mousse se haya cuajado, solamente hay que pasar un cuchillo por el borde de los aros para desmoldar las mini tartas. No podéis decir que no es un postre fácil y rápido. Además, si tenéis algún acontecimiento, podéis prepararlo de víspera y sorprender a vuestros invitados.



A la hora de servirlo, dejad volar vuestra imaginación: chocolate fundido, unas fresas… Yo he puesto un poco de mermelada de mora casera, unas bolas de chocolate y unos trocitos de caramelo crujiente. Y si no tenéis aros individuales podéis hacer una tarta más grande usando un molde desmontable, queda igual de buenísima. Como siempre, dejadme vuestros comentarios a continuación, me encanta leeros y saber qué os parecen las recetas.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Trufas de chocolate

Estoy deseando que llegue mañana. Y no (solo) porque mañana sea domingo y necesite un días de descanso después de currar toda la semana. Mañana vienen a pasar unos días a Bilbao mi hermana, mi cuñado y mi preciosa sobrina Martina, que acaba de cumplir 8 mesecitos. Viven en Barcelona y muy a mi pesar, no puedo verles tanto como quisiera, pero ahora voy a tenerlos unos días aquí. Estoy deseando achuchar a Martina y comérmela a besos, y ver cómo ha cambiado en los tres meses que he estado sin verla. Qué ganitas…

Para hacer más amena la espera, he pensado hacer una receta, y además así les doy la bienvenida cómo se merecen. No me ha resultado difícil decidir qué hacer porque a mi hermana le encanta el chocolate: unas trufas 100% chocolate. Sé que voy a triunfar. Además, es una receta de las fáciles de verdad, sencilla y rápida, apta para los más novatos y perfecta para los (como mi hermana) amantes del chocolate. Vamos, que no hay excusa para no hacerlas…Espero que te gusten sister. ¡Te quiero!


    • 200 de chocolate negro para postres 70% cacao
    • 100 gramos de chocolate negro de cobertura
    • 200 ml nata para montar (mínimo 35% mat. grasa)
    • 2 cucharadas de café solo

      Menos ingredientes imposible. Comenzamos. Vertemos la nata en un cazo y la ponemos a  calentar a fuego suave, removiendo para que no se nos queme. Cuando esté caliente (sin que llegue a hervir) retiramos del fuego y añadimos los 200 gramos de chocolate para postres partido en onzas. Revolvemos con una cuchara o lengua con paciencia hasta que el calor de la nata funda el chocolate y se nos haga una crema suave. Añadimos las dos cucharadas de café (con eso es suficiente, es para que aporte un poco de aroma) y ponemos al fuego muy suave durante un par de minutos sin parar de remover. Pasado este tiempo, lo pasamos a un bol y dejamos enfriar.


      Cuando la crema esté a temperatura ambiente, tapamos el recipiente con un papel film y metemos en la nevera durante al menos 12 horas para que el chocolate coja consistencia. Esta crema de nata y chocolate a proporciones iguales se llama ganache y es uno de los básico de la repostería, se usa para cubrir y rellenar tartas, para decorar cupcakes y es la base de todas las recetas de trufa. Si para el ganache usáis un chocolate con menos del 70% de cacao, añadid un poco más de chocolate (200 ml de  nata, 220 gramos de chocolate) para que tenga la consistencia adecuada para hacer las trufas.


    Cuando haya reposado en el frigo, el chocolate te habrá endurecido bastante para permitirnos trabajarlo. Ponemos los 100 gramos de chocolate de cobertura en un bol y lo fundimos en el microondas, poniéndolo a intervalos de 15 segundos a potencia máxima y comprobando cada vez cómo va. Cuando el chocolate esté completamente derretido, sacamos el recipiente que estaba en la nevera y con las manos hacemos bolas del tamaño de una canica. Las bañamos en el chocolate y las vamos colocando en una fuente cubierta con papel de hornear. Una vez hayamos hecho todas las trufas, las metemos en la nevera para que la cobertura de chocolate te endurezca.




    Receta fácil, rápida y buenísima, así que animaros a hacerla. Es perfecto el contraste entre el interior cremoso y la cobertura crujiente. Guardadlas en un tarro hermético en el frigo si hace mucho calor. Si no, guardadlas en un lugar fresco y seco (donde guardéis el chocolate habitualmente) ya que a temperatura ambiente el chocolate se degusta mejor y el ganache resultará más suave. Aunque os aviso de que no van a durar mucho…


    Si tenéis algún cometario, duda, sugerencia… acerca de esta receta o del blog, escribidla a continuación, os contestaré encantada. Me encanta leeros y saber qué os parecen las cositas que hago!



    martes, 10 de septiembre de 2013

    Galletas de moras

    El otro día, después de hacer el helado de moras, me sobraron unas  cuantas y tenía el antojo de hacer una receta especial de galletas con ellas. Tengo un montón de recetas distintas con frutos rojos, pero todas son con mermelada, y esta vez quería hacer algo diferente y ponerlas enteras. Así que buscando y rebuscando he encontrado unas galletas con frutos rojos que me han llamado mucho la atención en el blog cocinalejandra (que a su vez recoge del blog chismes y cacharros, ojalá algún día alguien se base en este post para hacer una receta y el bucle continúe…), y me he lanzado de cabeza a hacerla, aunque la he adaptado un poquito. 


    Tengo que admitir que el resultado me ha sorprendido: sabía que estas galletas ibas a estar ricas, pero no me imaginaba hasta qué punto. Están realmente deliciosas., son unas galletas de mantequilla con mucho sabor a mora, blanditas y perfectas para comer a cualquier hora del día. Sé que no va a ser la única vez que haga esta receta, porque la verdad es que están buenas, buenas, buenísimas. Comenzamos con los ingredientes:
    • 130 gramos de mantequilla en pomada
    • 120 gramos azúcar
    • 280 gramos harina
    • 1 pizca de esencia de vainilla
    • 1 huevo
    • 1 cucharadita de café de levadura
    • 1 pizca de sal
    • 1 buen puñado de moras
    Mezclamos en un bol, con ayuda de unas varillas de mano, la mantequilla en pomada (es decir, a temperatura ambiente, un poco blandita pero no derretida) con el azúcar hasta que blanquee. Añadimos el huevo y batimos hasta que quede todo integrado.

    Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal y lo incorporamos a la mezcla anterior, trabajando hasta que quede una masa homogénea, un poco blandita. Echamos la esencia de vainilla y las moras. En este punto tenéis que tener cuidado, hacerlo con ayuda de una cuchara sin excesiva fuerza, lo justo para que las moras se integren en la masa, ya que son bastante delicadas y queremos que queden lo más enteras posible. Tapamos el bol con papel film y lo dejamos reposar en la nevera durante media hora.

    Transcurrido ese tiempo, ponemos a calentar el horno a 190 grados (calor arriba y abajo). Cogemos pedazos de masa (del tamaño de una nuez) y con las manos hacemos unas bolitas que vamos colocando algo separadas entre sí en la bandeja del horno cubierta con papel sulfurizado. Tened cuidado y repartid las moras entre todos los pedazos de masa para que en todas las galletas haya alguna.

    Cuando esté el horno caliente, introducimos la bandeja a media altura y esperamos a que las galletas se doren un poco (unos 12 minutos aproximadamente, dependiendo del tamaño de las galletas y del horno). Las sacamos y las dejamos enfriar sobre una rejilla. Ya tenemos listas nuestras galletas de moras, riquísimas. Como siempre, guardadlas en un bote hermético bien cerrado para que se conserven bien (lo poco que duren porque es difícil resistirse a comer sólo una...)




    Ya véis, receta fácil, rápida y con un resultado espectacular. Animaros a preparar estas galletas, os van a sorprender. Si tenéis algún comentario, duda o sugerencia respecto a esta receta o al blog, escribidla a continuación. Y si os apetece, ahora podéis suscribiros para recibir un correo electrónico que os avise de las actualizaciones de mi blog, tenéis una pestaña a la derecha de la página para hacerlo.

    sábado, 7 de septiembre de 2013

    Helado de moras con tulipas de galleta

    Ya estamos en setiembre… Llega la vuelta “al cole” (para los que han tenido vacaciones, porque yo todavía no las he cogido...), los días se hacen más cortos… Pero este mes tiene también sus cosas buenas, como las moras, que comienzan a llenar las zarzas y son geniales para un montón de postres ricos. Ayer fui a coger con idea de hacer mermelada, pero todavía es un poco pronto y estaban muy rojitas todavía. Aún así, rebuscando entre las matas he encontrado un buen puñado (pero pocas para hacer mermelada, porque cuando me pongo me gusta hacer por lo meno un par de botes…) y he pensado hacer un buenísimo helado con ellas.  Le dan un sabor muy dulce y mucho color, además se hace muy rápido y en el congelador se nos mantiene perfectamente para consumirlo cuando nos apetezca (aunque no creo que os dure mucho, con lo bueno que está…). Hoy lo servimos con una tulipa de galleta, así que tenemos dos recetas por el precio de una. Empezamos con los ingredientes para el helado.
    • Medio litro de nata
    • 250 gramos de moras
    • 120 gramos de azúcar
    • Medio vaso de leche
    • Unas gotas de zumo de naranja
    • Unas gotas de zumo de limón
    Uno de los requisitos imprescindibless para lograr un helado muy cremoso sin usar heladera es que los ingredientes estén muy muy fríos para favorecer el proceso de congelación. Por eso, comenzamos lavando bien las moras e introduciéndolas en el congelador como mínimo dos horas antes de preparar nuestro helado. En este momento metemos también al congelador el recipiente en el que vamos a hacer el helado. Conviene que sea de metal, o en su defecto de cristal, ya que estos materiales transmiten mucho mejor el frío y van a ayudar a que el helado coja consistencia más rápido.

     Cuando las moras estén congeladas, las ponemos en el vaso de la batidora y las trituramos hasta hacer un puré. Añadimos los zumos de limón y naranja, el azúcar y la leche, y batimos hasta que esté todo bien integrado. Reservamos en el congelador.

    En un bol aparte, ponemos la nata (que tiene que estar bien fría, algo imprescindible siempre a la hora de trabajar con nata) y la montamos con ayuda de las varillas eléctricas. Cuando esté a punto de nieve, la pasamos al recipiente en el que vamos a congelar nuestro helado (que hemos guardado previamente en el congelador). Añadimos el puré de moras a la nata y batimos todo durante dos minutos con las varillas para que se  integre todo.  Tapamos con papel film y  llevamos al congelador. A mi me gusta que en el helado se noten trocitos pequeños de fruta, pero si  preferís que no tenga, pasad el batido de moras por un cedazo antes de añadirlo a la nata.

    Cuando hayan pasado 45 minutos, lo sacamos y lo volvemos a batir para romper los cristales de hielo que se forman en el helado al congelarse. Tapamos de nuevo con el papel film y lo metemos otra vez al congelador. Esta operación conviene repetirla todas las veces que sea posible hasta que el helado se congele para que nos quede bien cremoso.  


    Receta más sencilla imposible, y es de las de impresionar. Podéis servirlo tal cual en un tazón o copa o preparar unas tulipas de galleta como éstas, una receta muy rica que he encontrado en el blog Golosolandia. Os explico cómo hacerlas para  que triunféis a tope. Ingredientes para las tulipas.
    • 3 claras de huevo
    • 100 gramos de mantequilla en pomada
    • 100 gramos de azúcar glass
    • 100 gramos de harina
    Ponemos en un bol la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar y batimos hasta que la mezcla blanquee. Añadimos las claras de huevo e integramos todo bien. Tamizamos la harina y la ponemos junto con el resto de ingredientes y mezclamos hasta que nos quede una masa homogénea.

    Precalentamos el horno (180 grados con calor arriba y abajo) y preparamos una bandeja con papel sulfurizado. Con ayuda de una cuchara, vamos haciendo círculos de masa de poco grosor y de unos 10 centímetros de diámetro. Metemos al horno a media altura y esperamos a que se doren un poco por los bordes (unos 8 minutos aproximadamente). Sacamos del horno y ahora tenemos que trabajar con rapidez para hacer la  forma característica de las tulipas: ponemos unos vasos bocabajo y colocamos sobre ellos las tulipas empujando los bordes hacia abajo (poned otro vaso encima para que mantenga la forma). Es importante que no pongáis más de cuatro a la vez porque enseguida se enfrían y ya no podemos darles forma. Si alguna se os endurece antes de darle manipularla, introducidla de nuevo unos segundos al horno.


    Son unas galletas muy ricas, super crujientes y combinan perfectamente con helados, pero podéis usarlas para infinidad de postres: tulipas de nata con fresas, tulipas de mousse de chocolate, o simplemente para acompañar una macedonia de frutas… lo que se os ocurra.


    Espero que os hayan gustado estas dos recetas y que me dejéis un comentario con vuestra opinión. ¡Gracias!

    miércoles, 4 de septiembre de 2013

    Coulant de chocolate

    Yo creo que es imposible que exista alguien a quien no le guste el coulant. Es un postre riquísimo, 100% chocolate… ideal para los golosos (y para los no tan golosos…). Se trata de una especie de bizcocho con el interior  de chocolate fundido, muy suave y cremoso. Y lo mejor de todo es que es super fácil de hacer, perfecto para impresionar a nuestros invitados. No me enrollo más, vamos al lío. Ingredientes:
    • 2 huevos
    • 2 yemas
    • 100 gramos de harina
    • 100 gramos de azúcar
    • 200 gramos de mantequilla
    • 200 gramos de chocolate negro.

    Empezamos fundiendo el chocolate junto con la mantequilla. Si lo hacemos al fuego, ponemos los dos ingredientes juntos en un cazo y lo ponemos a temperatura suave, que el chocolate enseguida se quema. Si lo preparamos en el micro, derretimos primero el chocolate (lo ponemos a intervalos de pocos segundos a máxima potencia y vamos comprobando) y cuando el chocolate esté listo, añadimos la mantequilla y removemos bien todo con paciencia: el calor del chocolate fundirá la mantequilla.

    Añadimos el azúcar, los dos huevos y las yemas, y mezclamos todo bien. No es necesario usar las varillas eléctricas, con las de mano es suficiente. Cuando estos ingredientes estén totalmente integrados, añadimos la harina tamizada, y envolvemos todo hasta que la masa quede sin grumos.

    Ponemos el horno a calentar a 200 grados (calor arriba y abajo). Mientras el horno coje temperatura, vamos vertiendo la masa en los moldes. Yo uso siempre moldes desechables de aluminio (tipo flanera) o moldes  de silicona (para magdalenas o similar). Es importante este detalle porque los coulant son muy delicados, y si usamos un molde de otro tipo se pueden romper al desmoldarlos. No llenéis los moldes hasta el borde porque en el horno se hinchan un poquito.

    Cuando tengamos el horno caliente, metemos los coulant. En este postre lo más importante es el tiempo de horneado. Se trata de un masa que por el centro se tiene que quedar líquida, pero tenemos que cocinarlos lo suficiente para que podamos desmoldarlos. Yo los suelo tener unos 12-14 minutos, si cuando saco el primero compruebo que siguen demasiado blandos, los meto un par de minutitos más.

    Como veis, no son nada difíciles de hacer  y no dan mucho trabajo, y si los preparáis para una comida o cena, vais a triunfar… Conviene comerlos según salen del horno: los desmoldamos y a la mesa. Y si queréis rizar el rizo, acompañadlos con una bolita de helado de vainilla o nata: cuando hundimos la cuchara en el coulant, sale el chocolate caliente y se junta con el helado… buenísimo.




    Con esta receta salen unos 8 coulant. Si no queréis preparar todos a la vez, podéis congelarlos (ponéis la masa en los moldes y los tapáis con papel film) y podéis cocinarlos cuando os apetezca. En ese caso, tened en cuenta que el tiempo de horno será un poquito más largo (18 minutos aproximadamente, pero os digo lo mismo que antes, si cuando saquéis uno veis que está aún demasiado blando, los metéis un poquito más).

    Si os gusta el chocolate blanco, podéis meter a la masa una onza de chocolate blanco: llenáis el molde hasta la mitad, colocáis el pedacito de chocolate blanco (a temperatura ambiente, no es necesario que esté frío o congelado) en el centro, y termináis de cubrir con el resto de la masa. Cuando partamos el coulant saldrán ambos chocolates fundidos. 



    Espero que os animéis a hacer la receta, es muy sencillita y sale buenísima (las fotos no le hacen justicia...). Si tenéis alguna pregunta, sugerencia o comentario acerca de esta receta o del blog, dejadla a continuación, os contestaré encantada. Y, para hacéroslo aún más fácil, a continuación os dejo la videoreceta. ¡Hasta la próxima receta!


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