miércoles, 30 de octubre de 2013

Brownie de chocolate blanco

Después del subidón del premio que me concedió Ary del blog All in One me apetecía enseñaros una receta de las buenas de verdad. Tengo que admitir que no soy muy amante del chocolate blanco, me gustan más los chocolates amargos. Sin embargo, la receta que traigo hoy es la excepción, en este caso el chocolate blanco es perfecto. Es un brownie (aunque de "marroncito" tenga poco...) muy tierno y jugoso, con el contraste de las nueces crujientes en su interior. Os aviso de que es difìcil resistirse a comer sólo un trocito. Bueno, vamos al lío, pongo los ingredientes y empezamos.


  • 180 gramos de chocolate blanco+ 80 gramos de chocolate blanco en trocitos
  • 160 gramos de mantequilla
  • 220 gramos de azúcar blanquilla
  • 60 gramos de azúcar moreno
  • 3 huevos
  • 140 gramos de harina
  • Dos puñados de nueces peladas
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla  

 Ponemos los 180 gramos de chocolate en un bol y lo metemos en el microondas hasta que esté medio fundido (con medio minuto suficiente). Añadimos la mantequilla y calentamos unos segundos más hasta que la mantequilla y el chocolate se derritan por completo. No pongáis desde el principio las dos cosas a la vez porque la mantequilla se os quemará.

Cuando tengamos las dos cosas bien integradas (usamos las varillas de mano) añadimos los dos tipos de azúcar y la esencia de vainilla, y mezclamos. Ponemos los huevos uno a uno, batiendo cada vez, y por último, la harina y la sal. Mezclamos con las varillas hasta que la masa quede homogénea y sin grumos. Picamos las nueces en trozos no demasiado pequeños y partimos los 80 gramos de chocolate con ayuda de un cuchillo en trozos irregulares. Añadimos las dos cosas a la masa anterior. 

Ponemos la masa en el molde elegido (en mi caso uno rectángular de 30X15 de silicona) y lo metemos a media altura en el horno (precalentado a 170 grados con calor arriba y abajo). Horneamos hasta que se cuaje, unos 40 minutos, aunque ya sabéis que depende del horno y del tipo de molde (en los de silicona suele ser más rápido). Vigilad para que no coja demasiado color, si es necesario podéis taparlo con un trozo de papel albal. Dejadlo enfriar sobre la rejilla del horno en el mismo molde. Cuando se enfrìe, desmoldadlo y a gozar. 



Si queréis podéis espolvorearlo con un poco de azúcar glass, y acompañado de un poco de helado está de vicio. Os prometo que si lo probáis os vais a hacer adictos a este brownie, palabrita. Como siempre, si os ha gustado la receta (o si no...), si os surge alguna duda o comentario, escribidme que os contestaré enseguida.

Otras recetas para volver locos a los chocolateros: mini tartas mousse de chocolate blanco, trufas de chocolate negro o espirales de nutella. Vamos a darnos un capricho...

lunes, 28 de octubre de 2013

¡Me han dado un premio! ¡Un premiooooooo!

¡Estoy que no me lo creo! ¡Madre mía, madre mía, madre míaaaa! Menuda sorpresa me he llevado al ver que Aridna, en su blog All in One me ha concedido el premio One Lovely Blog Award. Cuando ví su comentario estaba en medio de una comida familiar y comencé a dar saltos y botes en la mesa gritando "¡Me han dado un premio! ¡Me han dado un premio! ¡Un premioooooooo!". Mi familia me miraba como si estuviese loca (y eso que ya me conocen...) y se pensaban que me había tocado la pimitiva o algo así. Y es que aunque este premio no sea más que una mención de otro blogger que  considera que tu blog tiene algo especial, significa mucho. Un indicativo de que voy por el buen camino y de que las cosas que hago gustan, y que el esfuerzo y tiempo merecen la pena. En fín, como digo siempre, no me enrollo más y voy al lío.


Os explico cómo funciona este premio. Un blogger previamente premiado (en mi caso, Ariadna) contesta a 11 preguntas acerca de su experiencia con su blog y nomina a su vez a otros 11 blogs para que repitan el proceso. Ahí van mis respuestas.

 1. ¿Por qué decidiste crear un blog y cuándo empezaste?
 La idea de hacer el blog surgió de mi afición a la reposteria y a las ganas que tenía de hacer algo especial, de tener algo que fuera realmente mío, un lugar donde mostrar cómo soy y de enseñar las cosas que hago. Llevo muy poquito con mrmlada, el blog es un bebé todavía... Aunque llevaba mucho tiempo dándole vueltas a la idea de meterme en el mundillo blogger, no fue hasta el 12 de julio cuando dí el paso, gracias al esfuerzo de mi novio que puso mrmlada en marcha (yo la cocina bien, pero debo reconocer que el mundo informático-tecnológico no es lo mío...)

 2. ¿Qué te aporta tener un blog?
Satisfacción e ilusión. Conocer a mucha gente buena, dispuesta a ayudarme, que me aconseja  y me apoya. Y sobre todo, a sentirme muy contenta y orgullosa de mi misma, sabiendo que estoy haciendo algo que le gusta a la gente.
  
3. ¿Cuál ha sido el post de tu blog que más éxito ha tenido? ¿A qué lo atribuyes? 
El post que más éxito ha tenido ha sido el dedicado a las galletas de nutella, cuando llegué a casa a las once y pico del trabajo y ví que había tenido casi 600 visitas ¡por poco me caigo de culo! Supongo que el éxito se debe a que somos muchos los "enganchaos" a la nutella... Quiero mencionar también el post de los coquitos de Pepe, que a pesar de no ser de las que más visitas tiene es una receta de mi abuelo que me hizo especial ilusión enseñaros. 

4. ¿Utilizas las redes sociales?
Sì, pero menos de lo que debería... Tengo pendiente hacer una página en Facebook del blog (Ariadna me lo recomendò hace mucho...) y prometo hacerlo pronto. 

5.   ¿Cómo ha evolucionado tu blog?
 A nivel de diseño poco, pero he intentado mejorar el tema de la fotografìa. Me vuelvo loca intentando sacar fotos chulas y bonitas, hay días que me desespero... Pero creo que se nota una mejorìa, poco a poco le voy pillando el truco.

6. ¿Has vivido un hecho importante a través del blog?
 Muchos. Cada nuevo comentario y cada nuevo seguidor me hacen una ilusión tremenda. Que alguien me diga que ha hecho una de mis recetas me encanta. Y qué decir del momento que os contaba antes cuando descubrí que había tenido más de 550 visitas en menos de 24 horas. Y por supuesto, el momentazo "me han dado un premiooooooooo", jejeje. Ya veis, un hecho importante no: muchìsimos.

7. De dónde nace la inspiración para escribir y continuar con el blog? 
La inspiración nace de mi hobby, de las recetas que llevo media vida haciendo  y , por supuesto, de las cosas que veo en los blogs que sigo. Trato de pensar en las cosas que me gustaría encontrar a mí en un blog e intento plasmarlas de una manera sencilla y que sea entendible para todos.

8.  ¿Qué has aprendido a nivel personal y profesional en el último año?
 A ser cuidadosa y hacer las cosas con cariño y de la mejor manera que se hacerlas. Sin esfuerzo nada sale, pero merece la pena cuando te das cuenta que hay personas que dedican su tiempo a leer lo que escribes y a dejarte un comentario.

9. ¿Cuál es tu frase favorita?
Ufff, qué complicado... Mi ama y mi yaya son muy refraneras y tienen frases que son muy suyas. Igual me quedo con una que mi ama dice muchísimo: "con sentirlo, más pena", que viene a decir que ante los contratiempos es mejor no pararse a lamentarse y centrarse en tirar para delante.

10. ¿Qué consejo les darías a las personas que se inician en el mundo de los blogs?
Que trabajen mucho, que tengan paciencia y que sean perseverantes. Al principio parece que las visitas y los comentarios no llegan, pero si le dan tiempo verán la recompensa. Que visiten otros blogs y tomen ideas, pero adecuándolas siempre a su propio estilo. 

 11. ¿Qué tienen en común los blogs que vas a premiar a continuación?  Son blogs de cocina con recetas deliciosas y con unas fotos que según las ves, comienzas a salivar y te entran ganas de chupar la pantalla del ordenador. Desprenden ilusión y buen hacer, son todos una ispiración. Me ha costado mucho elegir sólo 11, pero estos tienen algo especial... Espero que mi premio les haga tanta ilusión como a mí. Y mis nominados para el One Lovely Blog Award son...


Es una pena no poder nombrar a la persona que te concede el premio, porque sin duda All in One estaría entre ellos. Sus post son siempre interesantes (no se centra únicamente en recetas, habla también de moda, manualidades... ) y además Ary es un cielo. De nuevo,  mil gracias por tu mención y continúa así. No dejéis de visitar a mis 11 blogs favoritos, seguro que os encantan. Si os apetece comentarme algo, escribidme a continuación, prometo contestaros.

jueves, 24 de octubre de 2013

Galletas de nutella

Creo que a estas alturas de la pelìcula no hace falta que os cuente que me gustan las galletas. Y claro, como a la inmensa mayoría de los humanos con papilas gustativas, la nutella me pirra. Así que la receta de hoy es perfecta: galletas de nutella. Sì, habéis leìdo bien. Ya os podéis imaginar lo buenas que están, pero hasta que no las probéis no vais a saber realmente hasta qué punto. Pero no os preocupéis porque la receta no es fácil, es facilísima. La descubrí hace tiempo en El rincòn de Bea y desde entonces, cada vez que las hago, me sorprendo del intenso sabor a nutella que tienen. En fin, ya me he enrollado bastante, os pongo los ingredientes y nos ponemos a galletear.


  • 1 huevo
  • 100 gramos de azúcar
  • 140 gramos de harina
  • 250 gramos de nutella
 La preparación es tan sencilla como los ingredientes. Ponemos en un bol el huevo y el azúcar y batimos con las varillas de mano. Añadimos la harina y mezclamos hasta que quede bien integrado. Añadimos la nutella y ahora trabajamos con las manos, mezclando hasta obtener una masa manejable. 

Formamos bolas del tamaño de una canica grande, las colocamos sobre la bandeja del horno (como siempre, forrada de papel para horno o silicona) y las aplastamos hasta que queden finitas (yo lo hago con el culo de un vaso). Colocadlas separaditas unas de otras porque en el horno se extienden un poco.

Metemos la bandeja con nuestras galletas al horno (precalentado a 180 grados con calor arriba y abajo) durante 8 minutos. Al salir del horno están muy blanditas, es normal. Las dejamos enfriar un par de minutos sobre la misma bandeja y a continuación las pasamos a una rejilla para  que terminen de enfriarse. Guardadlas en un bote hermético para que se conserven bien (aunque os aviso de que no va a ser mucho tiempo...) y a disfrutar de vuestras galletas.


Ya veis que estas galletas no tienen ningún misterio, y el resultado es espectacular: son crujientes por fuera, casi como un barquillo, y por dentro son blanditas. Y claro, qué os voy a contar de còmo saben: 100% nutella. Animaros que no os vais a arrepentir. Como siempre, si tenéis alguna duda, sugerencia o comentario acerca de esta receta o el blog, escribidla a continuaciòn. ¡Me encanta saber qué os parecen las cositas que hago!

Otras recetas que os van a gustar: galletas oreo, galletas de chocolate, cookies con trocitos de chocolate... Y a los atrevidos a probar sabores nuevos os recomiendo las galletas de hierbabuena y limón . ¡Hay para todos los gustos!

sábado, 19 de octubre de 2013

Paquetes de pasta filo con chocolate y frutos secos

Hay veces que no hace falta complicarse la vida para hacer un postre resultón y sobre todo, buenísimo. ¿Qué os parece un paquete de pasta filo relleno de chocolate y frutos secos? Además imaginaros comeroslo calentito y que el chocolate derretido se mezcle en vuestra boca con la pasta crujiente. ¿Suena bien, verdad? Pues os va a gustar aún más cuando veais lo rapido y fácil que es de hacer. Vamos al lío, os digo los ingredientes y nos ponemos a cocinar.

 
Para 4 paquetes
  • 6 láminas de pasta filo
  • 200 gramos de chocolate (yo he usado negro)
  • 50 ml de nata (1/4 de vaso, aprox)
  • Un puñado de frutos secos: avellanas, nueces, almendras...

Picad el fruto seco que hayais elegido en trozos no demasiado pequeños. Yo lo hago en el mortero, con unos cuantos golpes quedan del tamaño perfecto. Por el momento reservamos.

Ponemos en un cazo el chocolate con la nata y lo levamos a ebulliciòn. No pongáis el fuego demasiado fuerte y removed constantemente, porque el chocolate se quema con mucha facilidad. Cuando el chocolate se haya deshecho por completo, añadimos los frutos secos picados y apartamos del fuego para que se enfríe y se endurezca.

Partimos una de las láminas en cuatro partes y colocamos cada uno de esos trozos en el centro de las láminas para hacer una base más resistente. Cuando se haya enfriado, repartimos el chocolate entre los cuatro paquetes. 

Cortamos trozos de hilo y hacemos los paquetes: cogemos los bordes de las láminas y los atamos en la parte superior. El primer paquete cuesta un poco, pero enseguida se coge el truco. Colocamos los paquetes en la bandeja del horno cubierta con papel sulfurizado y los horneamos hasta que se doren (unos 8 minutos, horno precalentado a 180 grados calor arriba y abajo). Los sacamos, cortamos el hilo (tranquilos, los paquetes mantienen la forma) y servimos inmediatamente, para que lleguen calentitos a la mesa. 


Vista "aérea" de los paquetes. Bonito, ¿eh?
Postre sencillito, ¿verdad? Podéis acompañarlo de una bola de helado de vainilla, el contraste entre el chocolate caliente y el helado es perfecto. Si preferís, podéis ahorraros el paso de mezclar el chocolate con la nata y hacer estos paquetes poniendo directamente las onzas de chocolate, pero no queda tan fundido y cremoso. Y por supuesto, usad el chocolate que más os guste: negro, con leche o blanco. Como siempre, si tenéis alguna duda, sugerencia o comentario respecto a la receta o al blog escribidla a continuación. ¡Me encanta saber vuestra opinión!

martes, 15 de octubre de 2013

Moscovitas

¿Conocéis las moscovitas? Yo las probé hace un par de años en Oviedo porque son típicas de allì. Son unas pastas de almendra con un punto caramelizado muy rico y con uno de sus lados cubierto de chocolate con leche. Están buenìsimas, si vais a Oviedo no dudéis en probarlas. Mientras tanto, voy a enseñaros a hacerlas en casa, que son muy facilitas y quedan tan buenas como las originales. No me entretengo más, os digo los ingredientes y nos ponemos a cocinar.

  • 200 ml de nata (mìnimo 35% materia grasa, para montar)
  • 200  gramos de azúcar
  • 200 gramos de almendras tostadas
  • 40 gramos de harina
  • 150 gramos de chocolate (las originales llevan chocolate con leche, yo uso chocolate negro)
 
Comenzamos con las almendras. Ponemos todas excepto un puñadito en la picadora (no sé como se llama exáctamente el chisme, me refiero a el utensilio que suele venir con las mimipimer para picar hielos y cosas así) y las troceamos. Empezamos a poca potencia y vamos aumentándola poco a poco, hasta tener las almendras finamente picadas. No es necesario reducirlas a polvo, pero sí que queden trocitos muy pequeños. Las ponemos en un bol y reservamos. Ahora hacemos lo mismo con el puñadito restante, pero esta vez dejamos trozos un poquito más grandes. Reservamos junto al resto de almendras.

Ponemos en un cazo la nata junto al azúcar y lo ponemos a calentar a fuego medio, revolviendo sin parar para que no se nos pegue la nata. Cuando hierva, apartamos del fuego y añadimos nuestras almendras y la harina, removemos bien y ponemos de nuevo al calor. En el momento que vuelva a hervir, bajamos el fuego al mínimo y cocinamos durante dos minutos (no dejéis de mezclar). Lo pasamos a un bol y cuando se enfríe, metemos durante una hora al frigo para que espese (un par de horitas o así).

Cuando haya pasado ese rato en la nevera, sacamos y con ayuda de una cuchara de café vamos haciendo montoncitos sobre la bandeja del horno (previamente cubierta de papel sulfurizado o pyrex). Tenemos que ponerlas bastante separados porque en el horno se expanden un montón (la primera vez que hice estas pastas me salió una moscovita riquísima. Literalmente: una moscovita. Puse las bolas de masa demasiado juntas y al hornearlas se extendieron tanto que cubrieron toda la bandeja...). Metemos la bandeja a media altura en el horno precalentado a 160 grados hasta que se doren, unos diez minutos. Sacamos del horno y esperamos dos minutines hasta que se enfríen un poco porque en este momento están muy blandas y se pueden romper. Con una espátula las despegamos y las pasamos a una rejilla hasta que se enfríen completamente. No dudéis en probar una (o unas cuantas...) así, sin el baño de chocolate, porque están buenísimas.


 Cuando terminemos de hornear todas las moscovitas, ponemos el chocolate en un recipiente y lo derretimos en el microondas (máxima potencia a intervalos de 30 segundos, revolviendo cada vez para evitar que se queme). Con ayuda de un pincel pintamos con un baño de chocolate la cara lisa de cada moscovita y las vamos dejando sobre una rejilla para que se sequen. Si queréis podéis meterlas en la nevera un poquitín para que se solidifique más rápido el chocolate. ¡Ya están listas para comer! Una delicia...



 Como ya os he dicho, aunque la receta original lleve chocolate con leche usad el que más os guste. Y yo varias veces las he hecho con otros frutos secos (avellanas y anacardos, exactamente) y salen también estupendas, lo importante es mantener el peso de los ingredientes. Como siempre, si tenéis alguna duda, sugerencia o comentario, escribidla a continuación, me encanta saber qué os parecen mis recetas.

jueves, 10 de octubre de 2013

Bollos de mantequilla de Bilbao

Quizá muchos no conozcáis los bollos de mantequilla, porque son tìpicos de Bilbao. Se trata de unos bollos suizos de forma ligeramente alargada que se rellenan de una crema de mantequilla y yemas que está deliciosa. Llevaba mucho tiempo con ganas de hacerlos, pero no encontraba una receta sencilla. Tengo en casa un libro de cocina que trae la receta de los bollos suizos, pero la verdad es que no me había atrevido a hacerla porque está explicada un poco "de aquella manera": cantidad de harina, la que admita, amasar a media fuerza... Vamos, que no me quedaba muy claro el asunto de los bollos... Así que me hizo mucha ilusión cuando hace un tiempo el cocinero David de Jorge, en su programa de televisiòn Robin Food (si no lo conocéis buscadlo en Youtube, merece la pena verlo) tenìa de invitada a Ana Vega, una chica de Bilbao que tiene un blog (Biscayenne, para glotones irredentos, también muy recomendable) y preparó estos bollos. Esta chica contó que la receta la había adaptado de un libro de cocina antiguo (con las recetas igual de bien explicadas que en el mío...) y no dudé en tomar notas de todo lo que decía . La verdad es que es muy sencillita y no requiere apenas amasado. Lo único realmente importante es tener paciencia y respetar los tiempos de levado de la masa: yo la primera vez que los hice andaba con prisa y por no esperar el tiempo requerido me quedaron un poco duros, pero las siguientes veces han salido perfectos. No me entretengo más, vamos a cocinar. Tomad nota de los ingredientes.


Para los bollos
  • 450-600 gramos de harina de fuerza
  • 12 gramos de levadura fresca o 4 gramos de levadura de panadero liofilizada
  • 125 ml de leche
  • 100 gramos de azùcar
  • 100 gramos de mantequilla
  • 3 huevos
 Para la crema de mantequilla
  • 150 gramos de azúcar
  • 50 ml de agua
  • 3 yemas de huevo
  • 200 gramos de mantequilla sin sal

Comenzamos preparando los bollos. Ponemos en un bol el azúcar y la mantequilla y batimos con las varillas de mano. Añadimos los huevos y mezclamos completamente. En un tazòn demigamos la levadura (yo uso fresca, ahora se encuentra sin problema en la zona de refrigerados de todos los supermercados, pero con la seca quedan también perfectos) y la desleìmos con un chorrito de la leche (tiene que estar a temperatura ambiente). Cuando esté completamente deshecha, la añadimos junto con el resto de la leche al bol con la mezcla anterior y batimos hasta que esté todo integrado.

Ahora echamos la harina. Primero comenzamos poniendo 450 gramos y mezclamos con la mano, añadiéndo si es necesario harina poco a poco hasta que la masa no se pegue en las manos. Una vez tengamos la masa asì no es necesario amasarla, simplemente hacemos una bola, la espolvoreamos con un poquito de harina y la dejamos tapada con un trapo en el mismo bol hasta que doble el volumen (entre dos horas y media y cuatro horas, en funciòn del calor que haga). 


Cuando nuestra masa haya doblado, la sacamos del bol y la amasamos un par de veces para quitarle el aire (poned un poquitìn de harina en la mesa de teabajo para que no se pegue). Cogemos bolas del tamaño de mandarinas pequeñas, les damos un par de boleos y les damos una forma un poco alargada (como una croqueta, para que os hagáis idea) y las vamos colocando en la bandeja del horno cubierta con papel sulfrurizado, bastante separadas entre sí. Las dejamos reposar de nuevo hasta que doblen el volumen, esta vez será aproximadamente hora y media.

Batimos la yema con un par de cucharadas de agua y pintamos con un pincel la superficie de cada bollo, y luego los espolvoreamos con un poquito de azúcar. Metemos la bandeja a media altura en el horno, que tenemos pecalentado a 180 grados con calor arriba y abajo, y horneamos nuestros bollos durante 12 minutos. Pasado este tiempo, los sacamos y los dejamos enfriar en la misma bandeja. A mí esta vez me han salido esta vez 16 bollos, no muy grandes, y los he horneado de 6 en 6.



Ahora vamos con la crema de mantequilla, que es lo que hace realmente especiales estos bollos. Es conveniente prepararla mientras la masa está levando para que ya esté fría cuando saquemos los bollos del horno. Comenzamos poniendo en un cazo el agua y el azúcar y lo ponemos al fuego medio durante unos diez minutos, hasta hacer un almíbar de hebra fina, es decir, que tenemos que lograr un jarabe blanco un poquito espeso. Sabemos que el almíbar está listo cuando al tocarlo de nos forme un "hilillo" entre los dedos.

Ponemos las tres yemas en un bol y con las varillas eléctricas las batimos mientras vamos vertiendo muy despacito el almíbar. Hay que hacerlo sin prisa porque el almíbar está caliente y si lo echamos bruscamente las yemas se van a cuajar. Cuando hayamos puesto todo el almíbar, continuamos batiendo hasta que esta mezcla se enfríe (tardaréis un ratito, tened paciencia). Una vez esté fría la crema de yemas y almíbar, añadimos la mantequilla en pomada y batimos hasta que tengamos una crema muy suave. Gaurdadla en la nevera hasta que tengáis los bollos horneados y frìos.

Nos queda sólamente rellenar los bollos, que no tiene ningún misterio: abrimos los bollos con un cuchillo (de sierra a poder ser, los típicos cuchillos para el pan) y ponemos una buena cucharada de la crema, extendiéndola por toda la superficie. Ya están listos para hincarles el diente.



Ya veis que no son difíciles de hacer. Este tipo de bollería suele darnos más miedo por el tema del amasado, pensando que vamos a tener que estar trabajando la masa un montón de tiempo, pero no es así,  no os preocupéis. Como os he dicho antes, lo más importante para que salgan bien es dejar que la masa repose el tiempo que necesite. La crema de estos bollos, que los hace tan especiales, está buenísima y merece la pena hacerla, pero si preferís, podéis rellenarlos de una buttercream convencional o ponerle el relleno que más os guste: crema pastelera, nata... Y si pasáis por Bilbao, aparte de patearos el Casco Viejo, daros un paseo desde el Arenal hasta el Guggenheim, ir de pintxos, hacer una visita a la amatxu de
Begoña (qué de cosas se pueden hacer en Bilbao...) no olvidéis degustar un bollo de mantequilla acompañado de un café con leche. Como siempre, si tenéis alguna duda, sugerencia o comentario sobre esta receta o el blog, escribidla a continuación, me gusta saber qué os parecen las cosas que hago.  

domingo, 6 de octubre de 2013

Espirales de Nutella

Hay veces que me sorprende que algo tan buenísimo sea  tan fácil, sencillo y rápido de hacer, como ocurre con estas espirales de hojaldre y Nutella. Pero claro, es que cualquier cosa que lleve Nutella sólo puede estar riquísima, deliciosa, tremendamente apetecible. Y es que yo no sé qué tiene la Nutella, que qué se yo… Todavía recuerdo la primera vez que probé la Nutella. Fue hace años en París: me comí en un puesto callejero un crepe, calentito, relleno de (mucha) Nutella que me supo a gloria, el mero recuerdo hace que me ponga a babear sobre el teclado del ordenador. La receta de hoy se puede hacer en 15 minutos y, como ya os digo, es espectacular. Os digo los ingredientes, que son bien pocos, y nos ponemos manos a la obra.


  • 3 cucharadas de Nutella
  • 1 placa de hojaldre
  • 1 huevo
  • Frutos secos o crocanti de almendras, si os apetece.

Extendemos sobre la encimera la placa de hojaldre (yo suelo comprar refrigerado, pero podéis usar congelado igualmente, sólo tenéis que sacarlo una hora antes para que se pueda trabajar). La estiramos un poquitín con un rodillo, la partimos por la mitad y sobre una de las partes extendemos la Nutella. Ayudaros con una lengua pastelera o con el reverso de una cuchara. Cuando la Nutella esté repartida por toda la superficie del hojaldre, colocamos la segunda mitad encima.

Con un cortapizzas cortamos tiras de hojaldre de un centímetro de grosor, y las giramos sobre sí mismas a la vez que las enrollamos en forma de espiral. A medida que las hacemos las colocamos en la bandea del horno cubierta con una silicona o papel de horno, poniéndolas un poco separadas entre sí. Cuando tengamos la bandeja llena, pintamos las espirales con huevo batido y, si queréis, podéis poner algún fruto seco troceado o crocanti por encima.

Metemos la banjeja a media altura en el horno (que tenemos precalentado a 180 grados) hasta que se doren, unos 8 minutos aproximadamente, y ya está: espirales listas para comer. Dejad que se enfríen un poco y ya podéis empezar a disfrutar. Templadas están de vicio…


 
 

Ya veis que no hace falta complicarse la vida y manchar la cocina para preparar un dulce perfecto. También podéis hacer este hojaldre relleno con Nocilla, claro está, ó con ganache de chocolate, queda buenísimo y con un sabor a trufa muy intenso. Espero que la receta os haya gustado. Podéis escribirme a continuación vuestras impresiones sobre esta receta o el blog, me encanta saber qué os parecen las cositas que preparo. 

jueves, 3 de octubre de 2013

Galletas Oreo

¿Quién no se ha comido alguna vez una Oreo? Creo que es casi imposible encontrar a alguien que no conozca estas galletas, teniendo en cuenta que al año se consumen, nada más y nada menos, que ¡20.000 millones de galletas! Y eso sólo de las originales (galletas con sabor a cacao y relleno de crema de vainilla), porque con los años han surgido un montón de variedades distintas. Cuando estuve en Nueva York me sorprendió encontrar Oreos de colores y sabores inimaginables… Pero yo me quedo con las clásicas, y esas son las que vamos a hacer hoy. Tengo que admitir que me ha costado un poco encontrar una receta para la masa de las galletas que realmente me convenciera; buscando en Internet encontré (cómo no…) muchísimas recetas distintas y no ha sido hasta el tercer intento cuando por fin he dado con la galleta perfecta. Es del blog Mi Dulce Tentación, que a su vez ha adaptado la receta de otro blog, Cocina para urbanitas, y para el relleno he preparado la receta de buttercream de vainilla que hago siempre. Ya me he entretenido bastante, vamos a cocinar. Ingredientes.


Para la masa de galletas:
  • 160 gramos de harina
  • 1 pizca de bicarbonato
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo
  • 90 gramos de azúcar moreno
  • 70 gramos de mantequilla
  • 100 gramos de cacao en polvo sin azúcar.
Para el relleno:
  • 150 gramos de azúcar glass
  • 80 gramos de mantequilla sin sal
  • 1 cucharada de leche
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
 Empezamos preperando las galletas. Ponemos en un cuenco el huevo y el azúcar y batimos durante un par de minutos con las varillas de mano. Añadimos la mantequilla derretida y seguimos batiendo hasta que esté todo integrado. En un cuenco aparte, tamizamos la harina, el cacao, la sal y el bicarbonato y lo vertemos de golpe sobre la mezcla anterior. Con una cuchara mezclamos todo bien y cuando nos resulte difícil seguir trabajando la masa en el bol, comenzamos a amasar con las manos sobre una mesa durante unos minutos, hasta conseguir una bola de masa manejable.

Colocamos la masa entre dos trozos de papel transparente (para que no se nos pegue a la mesa) y con el rodillo hacemos una lámina de masa de aproximadamente medio centímetro de espesor. Con un corta pastas (yo he usado uno redondo de cinco centímetros de diámetro) vamos haciendo las galletas y las colocamos sobre la bandeja del horno cubierta con papel sulfurizado. Metemos al horno (precalentado a 200 grados con calor arriba y abajo) a media altura y horneamos durante 12 minutos. Pasado este tiempo las sacamos, las dejamos reposar durante un par de minutos en la misma bandeja y las pasamos a una rejilla para que se enfríen totalmente. Estas galletas así, tal cual, están realmente deliciosas.


Ahora vamos con el relleno, que tiene poco misterio. Ponemos en un bol la leche, la esencia de vainilla, la mantequilla y el azúcar glass y batimos con las varillas eléctricas durante un par de minutos, hasta que se forme una crema. Guardamos en la nevera durante media hora para que coja un poco más de cuerpo y listo.

Nos queda lo más fácil: montar las galletas. Ponemos una cucharada de relleno (o dos...) sobre una galleta y tapamos con otra. ¡Voilá!, ya tenemos nuestras galletas Oreo caseras, listas para comérnoslas de un bocado, lamiendo la crema, mojadas en un vaso de leche… ¡como más os guste!


Lo más importante a la hora de hacer estas galletas (y todas las galletas que lleven cacao (como las galletas de chocolate) y lograr el sabor tan característico de las Oreo es usar un cacao sin azúcar de buena calidad. Si usamos el típico cacao para hacer chocolate a la taza las galletas no van a saber realmente a chocolate, por eso es conveniente invertir en un buen cacao. Además, no las rellenéis todas a la vez, sólo las que os vayáis a comer en ese momento, para que no se ablande la galleta. Guardad las galletas, como siempre, en una caja hermética, y la crema en la nevera, y de esta manera las disfrutaréis siempre perfectas. Si os ha gustado esta receta (o si no...), si tenéis alguna duda o sugerencia, escribidla a continuación, es un placer leeros  y contestaros.

martes, 1 de octubre de 2013

Tartaletas de crema pastelera&uvas con gominolas caseras

Las tartaletas son siempre una buena opción para un postre, hay tantìsimas formas distintas de prepararlas... Llevaba tiempo con ganas de hacer unas pero no terminaba de decidirme por cuál preparar, hasta que he visto que Adela, en su blog El Dulce Paladar, ha organizado un concurso para celebrar su primer cumpleblog y el requisito para participar es usar uvas. Asì que dudas resueltas: hoy vamos a hacer unas tartaletas de pasta filo con crema pastelera y uvas acompañadas de gominolas de melocotòn, dos recetas por el precio de una. Asì que no me entretengo más que tenemos tarea. Empiezo con los ingredientes.


 Para las tartaletas:
  • 4 láminas de pasta filo
  • 25 gramos de mantequilla
  • Crema pastelera (tenéis aquí la receta)
  • 100 gramos de uvas de la variedad que más os guste
 Para las gominolas:
  • 200 gramos de azúcar
  • 200 ml de agua
  • 250 gramos de puré de melocotón (2 melocotones medianos, aprox.)
  • 9 láminas de gelatina
  • Azùcar para rebozar las gominolas

Empiezo con las gominolas. Ponemos las láminas de gelatina en un recipiente con agua frìa para que se hidraten. Mientras, pelamos los melocotones y los partimos en trozos hasta tener 250 gramos, y los trituramos con la batidora o con el pasapures hasta convertir la fruta en un puré lo más fino posible. Ponemos en un cazo el agua y lo llevamos a ebulliciòn. Cuando hierva, añadimos el azùcar y removemos hasta que se disuelva completamente. Echamos la gelatina bien escurrida, bajamos la temperatura del fuego y revolvemos hasta que la gelatina se diluya. Añadimos el puré de melocotòn y sin parar de revolver cocinamos durante dos minutos.

Con cuidado vertemos esta mezcla en los moldes elegidos. En mi caso, he usado moldes de silicona para bombones, pero si no disponéis de ellos, echad la gelatina en un molde rectangular. Esperad que se enfrìe y meted al frigo durante al menos 12 horas. Aunque al poco rato veáis que las gominolas ya han cuajado, tened paciencia y esperad: cuánto màs reposen más ricas estarán. Una vez pasado este tiempo, desmoldadlas (si no habéis usado moldes individuales, cortad la gelatina en cuadraditos con un cuchillo) y rebozadlas en azúcar. Yo he dejado la mitad tal cual, porque también están deliciosas asì.


 
Ahora nos ponemos con las tartaletas. Preparad la crema pastelera y dejadla enfrìar. Mientras, deshacemos la mantequilla en el microondas (al ser tan poca cantidad con 10 segundos es suficiente). Partimos las hojas de pasta filo en rectángulos, y los colocamos en los moldes (yo he usado moldes de silicona para cupcakes o magdalenas) superponiéndolos de manera irregular, asegurándonos de cubrir completamente la base y las paredes del molde. Entre capa y capa, con ayuda de un pincel,  pintamos la pasta filo de mantequilla para que las capas se peguen entre sì. Metemos al horno precalentado a 180 grados durante 5 minutos, y cuando estén, las ponemos a enfriar sobre una rejilla.


 Una vez frías, sólo nos queda montar las tartaletas: ponemos un par de cucharadas de crema pastelera dentro de cada tartaleta y cubrimos con las uvas partidas por la mitad (aseguraros de quitar las pepitas). Ya tenemos todo listo: colocad en cada plato una tartaleta acompañada de varias de nuestras gominolas caseras y directo a la mesa. 



 Es un postre perfecto para impresionar,  sencillo de preparar, muy colorido y riquìsimo, uniendo uvas y melocotòn, dos frutas que combinan muy bien. Además, nos da un montòn de opciones: podèis usar la fruta que más os guste o combinar varias, y si preferìs podéis hacer las tartaletas con hojaldre, con pasta quebrada o usar tulipas de galleta, queda igual de bueno. Un consejo: montad las tartaletas justo antes de servir para que la pasta filo se mantenga crujiente. Como siempre os digo, si tenéis alguna duda, sugerencia o comentario sobre esta receta o el blog, escribidla a continuaciòn, me encanta leeros.
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