martes, 22 de julio de 2014

Conos de hojaldre rellenos de nata y trufa

Si me preguntan cuáles son mis ingredientes básicos en la cocina, lo tengo claro: harina, huevos, leche, azúcar y hojaldre. Sí, incluyo el hojaldre entre los ingredientes que no pueden faltar en mi nevera. Se pueden hacer tantísimas cosas con él... Admito que preparar hojaldre home made (que así es como se llama ahora a las cosas caseras, hechas a mano, que queda más moderno y cool decirlo así) es una tarea que tengo pendiente. Todavía no me he animado a ponerme a ello, la verdad es que tanto amasado y tanto pliegue me da un poco de pereza, pero llegará el día en que me líe la manta a la cabeza e (intente) hacer mi propio hojaldre.

Hasta que ese día llegue, me conformo con usar hojaldre comprado, porque aunque no sea tan bueno como el "auténtico", queda súper bien. Yo lo uso muchísimo y es una maravilla: sólo hay que sacarlo de la nevera (o del congelador), abrir el envoltorio, y listo. Es facilísimo, cómodo, barato y sin complicaciones. Y, lo más importante: el resultado es simpre estupendo. Por eso, después de esta oda al hojaldre, no os extrañará mucho que la receta de hoy lleve hojaldre. Se trata de unos conos (o cucuruchos, lo mismo da que da lo mismo) de hojaldre rellenos de nata y trufa. Están tan buenos como os podéis imaginar. Y son súpermegarequete fáciles de preparar. Os digo los ingredientes y nos ponemos al lío.


Para los conos de hojaldre:
  • Una placa de hojaldre, preferiblemente rectangular, refrigerado o congelado (en este casa, recordad que hay que sacarlo con antelación del congelador).
  • Una cucharada de azúcar
  • Unas gotas de aceite.
  • Un huevo batido

Para el rellenos de nata montada y trufa:
  • 200 ml de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • 1 o 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de cacao sin azúcar (tipo valor o similar).

Vamos a comenzar preparando los conos de hojaldre. Sacamos la placa de hojaldre y la colocamos sobre la mesa de trabajo. Espolvoreamos el azúcar por encima del hojaldre y pasamos el rodillo por encima con suavidad para fijar bien el azúcar. 

Con una puntilla o, mejor aún, con un cortapizzas, cortamos láminas de hojaldre de un centímetro de grosor y, con cuidado, comenzamos a enrollarlos sobre los moldes de conos (previamente untados con una pizca de aceite; yo lo que hago es mojar con unas gotas de aceite un poco de papel de cocina y "pintar" toda la superficie de los conos). Comenzamos por la parte más fina, y vamos superponiendo un poco el hojaldre en cada vuelta para evitando que queden huecos sin cubrir. Cuando lleguemos al final de la lámina de hojaldre, pintamos un poco el extremo con huevo batido para que se quede pegado.


Colocamos los conos en la bandeja del horno (cubierta de papel sulfurizado o silicona) dejando hacia abajo el final del hojaldre para evitar que se despegue durante el horneado. Pintamos la superficie de cada cono de hojaldre con un poco de huevo batido y vamos con la bandeja al horno (precalentado a 190 grados). Horneamos hasta que los conos cojan color dorado, unos 10 o 12 minutos.

 Los sacamos y los dejamos reposar durante un par de minutos antes de desmoldar los conos de hojaldre de los moldes. Es bastante sencillo, solamente tenéis que tirar un poco del cono metálico, tratando de no apretar demasiado el hojaldre. Dejamos que se enfríen completamente sobre una rejilla.



 Mientras tanto, vamos a ir preparando el relleno. Ponemos la nata (importante: que esté muy muy fría) en un bol y comenzamos a montarla con ayuda de las varillas eléctricas. Cuando la tengamos semi-montada, añadimos una cucharada de azúcar y batimos un poco para integrarla bien. Para mí con una cucharada de azúcar es suficiente, pero probadla para ver si está a vuestro gusto y, si os parece necesario, añadid un poco más de azúcar. Seguimos batiendo hasta montar por completo la nata.


Ponemos la mitad de la nata en un bol, añadimos el cacao en polvo y con una lengua pastelera vamos haciendo movimientos envolventes hasta integrarlo completamente. Ponemos la nata en una manga pastelera y rellenamos la mitad de los conos. Luego, repetimos la operación con la trufa con el resto de conos. ¡Listo! Ya podemos disfrutar de unos conos del hojaldre deliciosos.



Ya veis que es súper fácil preparar estos conos de hojaldre tan ricos y resultones. A mí este relleno de nata y trufa me encanta, pero también podéis rellenarlos de crema pastelera. Son perfectos para cualquier momento del día, pero son ideales para acompañar un buen café a media tarde. Si los servís como postre, podéis ponerlos tal cual o con un poco de chocolate caliente o helado (o las dos cosas, que ya puestos...). Los moldes metálicos los podéis encontrar en cualquier ferretería, todo a cien (bueno, ahora todo desde un euro...) o participando en el SORTEO del blog (son uno de los muchos regalos que se llevarán los ganadores).

Os recuerdo que podéis seguir el blog en las redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram; tenéis los enlaces justo aquí mismo a la derecha). Y os repito (sí, lo sé, soy una pesada pero es que los regalos están muy muy bien) que estamos de sorteo. ¡Animaros a participar y mucha suerte!


3 comentarios:

  1. Una receta fácil pero con un resultado delicioso. Me encanta como te han quedado, te cogía uno ahora mismo. besos

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  2. Ummm que ricos!!!! pero como te vea el médico haciendo esto...te chilla por no guardar reposo, o bueno, igual se los come todos de un atracón!! Un muxu, zaindu!

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  3. Yo tampoco me he lanzado ala aventura del hojaldre. Pero te digo que has preparado unos conos deliciosos! besos

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