domingo, 25 de mayo de 2014

Croissants de chocolate y dulce de leche. El Asaltablogs

Como cada día 25 de mes, hoy me convierto en una ladrona de recetas y asalto un blog con total alevosía y ensañamiento. No, no me he convertido en una delincuente juvenil, ¡hoy toca publicar las recetas de El Asaltablogs! Este mes el blog asaltado ha sido Más dulce que salado, de Mara. Madre mía qué dilema para elegir entre tantísima receta... He tardado más en decidirme qué receta robar que en hacer la receta, sacar las fotos y redactar esta entrada, todo lo que veía me gustaba. 

Al final me ayudó a decidirme el paquete de hojaldre que tenía en la nevera. ¿Qué mejor destino para él que ser el protagonista de la receta de hoy? Y es que los croissant, curasán o cruasan, los llamemos como los llamemos, están siempre deliciosos. Os confieso que tengo pendiente, algún día, hacer (o al menos intentarlo) unos croissant 100% caseros, haciendo y amasando la masa yo misma con mis manitas, pero hasta que ese día llegue tenemos que admitir que estos croissant hechos con hojaldre comprado están muy pero que muy muy buenos. Además se hacen en un pis-pas y son facilísimos. Mara, en su blog, propone rellenarlos de chocolate con leche (pasad a ver su versión de la receta pinchando aquí), pero yo he hecho también algunos con dulce de leche casero (muy bueno, bonito y barato) y otros sin nada, para tener un poco más de variedad. En fín, creo que ya me he enrollado bastante por hoy, os digo los ingredientes y nos ponemos manos a la obra con este asalto.


  • 1 placa de hojaldre (fresco o congelado, si es congelado tenemos que sacarlo un buen rato antes del congelador para que se descongele)
  • Unas 6 u 8 onzas de chocolate (negro, con leche o blanco)
  • Un par de cucharadas de dulce de leche casero
  • 1 huevo ó un culín de leche
  • Un par de cucharadas de azúcar

Colocamos la placa de hojaldre sobre la mesa y la cortamos en triángulos con ayuda de una puntilla o de un cortapizzas. Si la placa es redonda, simplemente tenéis que cortarla en porciones, como si fuera una pizza o una tarta. En el caso de que el hojaldre que uséis sea rectangular, como ha sido mi caso, recortad la masa en triángulos. Tranquilos que los recortes no vamos a tirarlos, os cuento una forma muy fácil de aprovecharlos: los pintamos con un poco de huevo batido o leche, espolvoreamos una pizca de azúcar y ponemos unos pocos frutos secos picaditos por encima. Horneamos a 180 grados unos minutos hasta que se dore el hojaldre y listo, unos palitos dulces de hojaldre bien ricos. Aquí no se tira nada.

Bueno, seguimos con los croissant. Una vez tengamos los triángulos, a cada uno de ellos le pegamos un pequeño corte vertical en el centro de la base del triángulo (esto es para que los cuernos del croissant queden un poco más largos). Ponemos una cucharadita de dulce de leche o una onza de chocolate en cada uno (podéis también, como he hecho yo, dejar alguno sin nada) y ahora enrollamos el hojaldre sobre sí mismo, comenzando por la parte del corte hacia la punta. Después de enrollarlos, curvamos un poco los extremos para que nuestros croissant tengan esos cuernos tan característicos.




Ponemos los croissant en una bandeja de horno cubierta de papel sulfurizado o silicona y los pintamos con la ayuda de un pincel, bien con un poco de huevo batido o con un poquito de leche. Espolvoreamos por encima azúcar blanquilla y vamos con la bandeja al horno. Horneamos (180 grados con calor arriba y abajo) nuestros croissant hasta que suban y cojan colorcito, unos 10-12 minutos. Cuando estén listos, los sacamos y los pasamos a una rejilla a que se enfríen. ¡A gozar!



La verdad es que estos croissant, con lo sencillos que son, están realmente deliciosos. Bendito seas hojaldre entre todas las masas... Por supuesto, yo esta vez los he rellenado de chocolate y dulce de leche, pero quedan deliciosos con cualquier relleno: nutella, crema pastelera... Yo suelo hacerlos de mermelada y os aseguro que son un vicio.



Si queréis ver el resto de asaltos perpetrados al blog de Mara podéis buscar en las redes sociales el hagstag #ElAsaltablogs. Aprovecho a recordaros que podéis seguir el blog en Facebook, Twitter e Instagram, tenéis los enlaces aquí mismo, un poco más arriba a la derecha.

viernes, 23 de mayo de 2014

Dulce de leche casero

 Hay veces que me sorpende cómo cosas tan ricas pueden ser tan tan fáciles de preparar. Hoy os traigo una de esas recetas, un dulce de leche casero que quita el sentido de lo rebueno que está. Y ya, si os digo que sólo nos va a hacer falta una lata de leche condensada para prepararlo, podéis imaginaros que la dificultad es mínima. Sólo es necesario saber usar la olla a presión.

Hace tiempo, preparé dulce de leche casero con la receta original, que consiste en cocer durante bastante tiempo leche con azúcar sin parar de remover. Es bastante trabajoso y terminas con agujetas de tanto dar vueltas con la cuchara, así que cuando me contaron este truqui para hacer dulce leche con leche condensada me lancé. Un éxito, oiga. Vamos, que desde entonces no me falta mi tarro de dulce de leche en la nevera. Un par de galletas (o tres) bien untadas con dulce de leche a media mañana alegran el día a cualquiera, revitalizante total. Así que nada, os digo El Ingrediente y nos ponemos manos a la olla con este dulce de leche.


  • Una lata de las grandes (740 gramos) de leche condensada

La lista de ingredientes es cortita esta vez, ¿eh? Vamos allá. Lo primero que tenemos que hacer es quitar la tapita de plástico y la etiqueta de papel de la lata, y la metemos tumbada en la olla.

Echamos agua hasta cubrir completamente la lata (un par de desos de agua por encima) y cerramos la olla. La ponemos al fuego, y una vez salga el pitorrito de la olla, cocinamos durante 40 minutos  a fuego medio-alto (para que os hagáis una idea: mi vitro tiene tres posiciones y yo la pongo al dos y medio). Pasado este tiempo, retiramos del fuego y dejamos reposar hasta que salga todo el vapor. No debemos sacar la lata nada más abrir la olla, es mejor dejarla dentro unas horas hasta que el agua se enfríe completamente. ¡Dulce de leche listo!



Como veis, la receta de hoy es tremendamente sencilla. Y queda tan buena que no merece la pena complicarse con preparaciones más trabajosas (y agujetosas). Yo lo que hago es pasar este dulce de leche a tarros de cristal y así se conserva perfecto en la nevera durante bastante tiempo. Aunque si sois como yo no durará mucho, os aviso. Está delicioso untado en unas galletas o tostadas, para acompañar un poco de helado, para rellenar un bizcocho o, simplemente, para disfrutarlo a cucharadas. 


Así que ya sabéis, animaros a preparar este dulce de leche, merece la pena. Como os guste aunque sea la mitad de lo que me gusta a mí, me vais a agradecer la receta eternamente. Como siempre, aprovecho a recordaros que podéis seguir el blog en Facebook, Twitter e Instagram, tenéis los enlaces aquí arriba a la derecha.

martes, 20 de mayo de 2014

Cookies de chocolate y café

Qué raro, otra receta de cookies, estaréis pensando. No me extraña, pero la verdad es que no puedo evitarlo, tengo verdadera pasión por las galletas, no puedo parar de hacerlas (y de comerlas...). Pero bueno, pensándolo un poco, no es el peor vicio que podía tener, ¿no? Preparar galletas caseras es barato, muy fácil y saludable, y además es entretenido. ¡Si es que no se puede pedir nada más!

Bueno, sí se puede pedir más: que estén ricas. Y os aseguro que las cookies de hoy cumplen este requisito de requetesobra. Café y chocolate, chocolate y café. Da igual el orden en el que lo digamos, la combinación es perfecta de todas las maneras. ¿Hay algo mejor que un buen café con una pizquita de cacao? Se me hace la boca agua de pensarlo... En fín, no me entretengo más que me está entrando un mono de estas cookies que no puedo esperar a hincarles el diente. Os digo los ingredientes y nos ponemos a cocinar.


  •  125 gramos de mantequilla en pomada
  • 175 gramos de azúcar moreno
  • 1 yema de huevo
  • 190 gramos de harina
  • Una cucharadita de levadura en polvo
  • 1 pizca de esencia de vainilla
  • 125 gramos de chocolate negro (en tableta o en pepitas)
  • Una cucharada de café molido soluble (tipo nescafé)
  • Media pizca de sal

Comenzamos con el chocolate. Como os digo en la lista de ingredientes, podéis comprarlo directamente en pepitas o trocear una tableta. Yo suelo optar por la segunda opción porque sale un poco mejor de precio. Para ello, ponemos el chocolate sobre una tabla y con un cuchillo vamos troceándolo hasta tener trozos no demasiado pequeños. Tened cuidado con las manos, ¿eh?. Por el momento lo reservamos.

Ponemos en un bol la mantequilla (importante, que esté en pomada, es decir, blandita pero no derretida) y el azúcar y batimos hasta que blanquee un poco. Añadimos la yema de huevo y mezclamos de nuevo hasta que se integre.

Tamizamos juntos los ingredientes secos (la harina, la levadura, la pizquita de sal y el café) y los echamos a la mezcla anterior, batiendo hasta que queden todos los ingredientes completamente ligados.

Por último, ponemos la pizca de vainilla y el chocolate picado, y los distribuímos bien por toda la masa. Tapamos el bol con un poco de film transparente y lo metemos en el frigorífico un ratito, una media hora. Os recomiendo que probéis esta masa así tal cual, está buenísima. Así os vais haciendo idea de cómo estarán las cookies una vez horneadas...

Cubrimos la bandeja del horno con un trozo de papel sulfurizado o silicona y ponemos montoncitos de masa (yo del tamaño de una cuchara sopera, me quedan grandecitas...) bien separados entre sí, que estas cookies crecen bastante. Metemos al horno (170 grados con aire, 180 grados normal) hasta que se doren un poco, unos 12-14 minutos (ya sabéis que cada horno es un mundo). Cuando las saquéis estarán bastante blanditas, es normal: las dejamos reposar un minutín sobre la misma bandeja y luego las pasamos a una rejilla para que se enfríen por completo. Probad una templada, están deliciosas con el chocolate medio fundido... ¡Qué rica madre mía!



Ya veis que estas cookies no tienen ninguna dificultad, así que animaros que os van a chiflar. Tienen el toque justo de café y las pepitas de chocolate combinan súper bien. Para conservarlas perfectas y bien crujientes, guardadlas en un tarro hermético. 


Os recuerdo que podéis seguir el blog a través de Facebook, Twitter e Instagram, tenéis los enlaces un poco más arriba a la derecha. Y como siempre, aprovecho a pediros que, si hacéis estas bueniiiiiisimas cookies me mandéis una foto para ver lo estupendas que os quedan (por correo electrónico al mail mimrmlada@gmail.com o a través de las redes sociales).

lunes, 12 de mayo de 2014

Lemon bars o barritas de limón

¿Conocèis las lemon bars o barritas de limón? Son un dulce típico anglosajón que, como os habréis imaginado ya por el nombre, tienen un riquísimo sabor a naranja. ¡Qué no! Era para ver si estábais atentos. Ahora en serio, se preparan con zumo de limón natural y saben precisamente a eso, a limón. Pero tranquilos los golosos, que a pesar de llevar limón es un postre nada ácido. 

Yo pobré las lemon bars cuando estuve en Nueva York y me encantó precisamente eso, la combinación ácido-dulce. Además tiene una base un poco crujiente que contrasta súper bien con la crema suave de limón. En fín, una delicia. Empiezo por los ingredientes, y nos ponemos al lío.


Para la base
  • 140 gramos de mantequilla en pomada
  •  40 gramos de azúcar glass
  • 150 gramos de harina
  • 1 pizquita de sal
  • La ralladura de un limòn

Para la crema de limón
  • 270 gramos de azúcar
  • 3 huevos
  • 120 ml de zumo de limón
  • 30 gramos de harina
  • La ralladura de un limón

Comenzamos preparando la base. Para ello, ponemos en un bol la mantequilla en pomada (ya sabéis, blandita pero no derretida) con el azúcar glass y con las varillas manuales o eléctricas (usad lo que os resulte más cómodo) lo batimos hasta que blanquee.

Añadimos la harina tamizada, la pizquita de sal y la ralladura de limón y, con las manos, amasamos hasta que todos los ingredientes se integren completamente. Nos quedará una masa similar a la de unas galletas.

Cubrimos la base de un molde (yo he usado uno rectangular de 8x12) con papel de horno y distribuímos por encima la masa, dejándo una capa bien lisa de medio centímetro de espesor. Metemos el molde al horno (precalentado a 180 grados con calor arriba y abajo) y horneamos durante 20 minutines más o menos, hasta que se dore un poco. Sacamos del horno (bajad la temperatura a 150 grados, no lo apaguéis) y colocamos el molde sobre una rejilla para que se enfríe un poco.

Mientras se templa la base, empezamos a preparar la crema de limón. Ponemos los huevos con el azúcar en un bol y batimos bien. Añadimos el zumo de limón y lo juntamos con la mezcla anterior.

Ponemos la harina tamizada y removemos hasta que no queden grumos. Por último, rallamos el limón y echamos la ralladura a la mezcla. Vertemos esta crema sobre la base y vamos con el molde al horno (recordad, ahora más suave, a 150-160 grados) hasta que el pastel se cuaje (ya sabéis que cada horno es un mundo, pero calculad unos 20 minutines). 

Sacamos del horno y lo dejamos  sobre una rejilla (así se enfría más rápido). Podemos hincarle el diente nada más enfriarse, pero a mí me gusta dejarlo reposar en la nevera un par de horas antes de comerlo. Para servirlo, basta con partirlo en trocitos rectangulares o barritas (de ahì le viene el nombre, como os imaginaréis...). Delicioso...




Tenéis que animaros a hacer estas barritas de limón, están realmente buenas. La galleta de la base queda muy suave y la crema dde limón está... ¡madre mía cómo está!. Tiene mucho sabor a limón, pero con un toque dulce perfecto. Además, la superficie queda doradita y con un punto ligeramente caramelizado que os va a encantar. 



Como siempre, aprovecho a recordaros que podéis seguir el blog en Facebook, Twitter e Instagram, tenéis los enlaces aquí mismo un poco más arriba a la derecha. Y, por favor, si os animáis a preparar estas lemon bars, mandadme una foto para ver los estupendas que os quedan. Podéis hacerlo a través del mail (mimrmlada@gmail.com) o a través de las redes sociales.

martes, 6 de mayo de 2014

Pancakes de arándanos. Reto Laura Real

Otro mes mas, traemos la receta del Reto Laura Real organizado por Yolanda, dueña y señora del blog La cocina de una bancaria estresada. La receta propuesta para este mes eran unos panqueques o pancakes de banana. Vamos, hablando en plata, las típicas tortitas que salen en las pelis americanas. 

El día que me animé a prepararlas no tenía plátanos en casa (viva la organización...) así que improvisé y opté una versión libre de la receta: pancakes de arándanos. La verdad es que quedaron estupendos, no me extraña que sean tan populares. Además son súper fáciles de hacer, lo más complicado de prepararlas es cascar el huevo. Como siempre, os digo los ingredientes y nos ponemos a preparar estas riquísimas tortitas.


  • 1 huevo
  • 120 gramos de harina
  • Media cucharadita de levadura en polvo
  • Una taza de leche (150 ml aproximadamente)
  • Una pizquita de sal
  • Dos cucharadas de azúcar
  • Un puñadito de arándanos (mejor frescos, pero si no tenéis usad deshidratados)
  • Mantequilla

Colocamos en un bol la harina tamizada, el azúcar, la levadura y la sal y añadimos el huevo. Con las varillas de mano mezclamos bien. Echamos la taza de leche y, de nuevo, batimos hasta que no haya grumos.

Ponemos media cucharadita de mantequilla en una sartén antiadherente y la ponemos a calentar. Cuando la sartén haya cogido calor echamos la cantidad suficiente de masa de tortitas para cubrir el fondo de la sartén. Ponemos unos cuantos arándanos bien repartidos por todo el pancake.

Cuando la tortita se haya dorado por un lado, le damos la vuelta con ayuda de un plato (como si fuera una tortilla) y la hacemos por el otro. Si es necesario, antes de echar de nuevo la tortita en la sartén ponemos un pelín más de mantequilla. En el momento en el que coja color y cuaje completamente, la sacamos y ¡listo nuestro pancake!



A mí, con esta cantidad de ingredientes me han salido tres pancakes bastante grandes. Lo ideal es comerlos calentitos, acompañados de un poco de chocolate fundido, alguna mermelada, sirope... lo que más os apetezca. Esta versión con arándanos me ha encantado (y a todos en mi casa, que casi no me han dejado ni sacar las fotos...), aunque estoy deseando probar los pancakes de plátano, tienen que estar estupendos. Os dejo la receta original que nos mandó Yolanda, por si os apetece echarle un vistacillo.


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viernes, 2 de mayo de 2014

Rosas de gominolas

No lo puedo evitar, a estas alturas las gominolas me siguen volviendo loca. Suelo hacerlas yo misma en casa (aquí ya os he enseñado unas de melocotón y otras de cava), pero de vez en cuando sucumbo a la tentación de comprarlas, sobre todo regalices rojos y ositos de goma, me parecen un vicio. Así que imaginaros, cuando ví unas rosas hechas con gominolas en el blog Directo al paladar, los ojos me hicieron chirivitas.

Aunque la entrada de hoy no sea una receta propiamente dicha, no he podido resistirme a hacerla. Estas rosas me parecieron súper originales y coloridas, perfectas para sorpender a alguien con un detalle dulce (os recuerdo que en nada es el día de la madre...). Además, si tenéis niños en casa, ya sabéis cómo tenerles entretenidos durante un buen rato. Os digo los ingredientes que vamos a necesitar hoy.


  • Regalices rellenos (para los tallos de las flores)
  • Gominolas verdes con forma redondeada (para hacer las hojas)
  • Regalices planos con pica pica (yo de pequeña los llamaba lenguas, son para hacer los pétalos de las flores)



Como os podéis imaginar, el montaje de estas flores es facilísimo. Comenzamos haciendo un agujero con ayuda de un cuchillo en las gominolas verdes, e insertamos un par de ellas en los regalices.

Ahora, cogemos un regaliz plano de pica pica y lo enrollamos en la parte superior del regaliz. Cuando terminemos con el primer regaliz hacemos lo mismo con un segundo, para que las flores no nos queden demasiado pequeñas. Con un alfiler fijamos el extremo final del regaliz para que se mantenga fijo y ¡listo!.



Como veis, las flores de hoy no tienen ninguna diicultad. Echadle imaginación, podéis usar las gominolas y los colores que os apetezcan. Si queréis hacer un pequeño ramo con estas rosas de gominola, podéis atar unas cuantas con un lazo o incluso envolverlas con un poco de papel celofán, es un detalle precioso para hacer un regalo a alguien, hecho con vuestras propias manos y además sin gastarnos apenas dinero (que la cosa está "mu" malita...).



Si os animáis a preparar estas rosas de gominolas, mandadme una foto para poder ver lo estupendas que os quedan, a través del correo electrónico (mimrmlada@gmail.com) o a través de las Redes Sociales. Como siempre, aprovecho a recordaros que podéis seguir el blog en Facebook, Twitter e Instagram. Teneis los enlaces en esta misma pagina, arriba a la derecha. También podéis haceros seguidores del blog para recibir notiicaciones de cada nueva entrada.
 
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