domingo, 29 de junio de 2014

Cookies de chocolate y crujiente de avellana. El Asaltablogs

Como cada último domingo de mes, hoy publicamos El Asaltablogs. Ya sabéis, esa iniciativa creada por Conxy, del blog Gastroandalusi, en el que un grupo de blogueros sin piedad asaltamos un blog indefenso ante sus propias narices. Este mes (por cierto, el último de la temporada, hasta septiembre los ladrones nos tomamos un descanso) la pobre asaltada ha sido Laura, del blog Olor a regalices, y me he tenido que dar varias vueltas por su rinconcito hasta decidirme qué receta robar.

Al final me decidí por un cookie gigante con crumble crujiente de avellana que me robó el corazón (y el paladar, qué cosa más rica madre mía...). Como siempre, he realizado algunos cambios en la adaptación de la receta, el más importante, el tamaño. Laura hizo una súper cookie gigante (23 centímetros de diámetro, ni que fuera de Bilbao, la hostia...); yo, aunque hermosas, no las he hecho tan sumamente enormes, me he conformado con hacerlas el doble de grandes que unas cookies normales (de 12 centímetros más o menos). El sabor, Increíble. Sí, Increíble con mayúsculas. El chocolate y la avellana combinan de muerte, la textura de las galletas es buenísimo y el toque crujiente de avellana es perfecto. Y la verdad es que se trata de una receta muy facilita, así que os digo los ingredientes y nos ponemos manos a la obra con el asalto.


Para el crumble o crujiente de avellana:
  • 40 gramos de harina
  • 60 gramos de avellanas 
  • 30 gramos de azúcar
  • 40 gramos de mantequilla fría
Para las cookies:
  • 40 gramos de harina
  • Media cucharadita de levadura
  • 1 huevo
  • 40 gramos de mantequilla
  • 100 gramos de chocolate negro
  • 60 gramos de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 30 gramos de chocolate blanco
  • 30 gramos de chocolate negro

Comenzamos preparando el cumble o crujiente de avellanas. Para ello, picamos las avellanas con un mortero o picadora. No es necesario que queden todas al mismo tamaño: podemos picar la mitad hasta que queden casi harina y el resto dejarlo en pedacitos un poco más grandes. 

Ponemos las avellanas en un bol junto a la harina y el azúcar, y añadimos la mantequilla (que esté recién sacada de la nevera) en cuadraditos. Con los dedos, trabajamos hasta tener una masa arenosa, similar a migas de pan. Para que os quede esa consistencia, tenéis que trabajar los ingredientes frotándolos entre las palmas de las manos, haciendo el mismo movimiento que si tuvierais frío en las manos.

Cuando tengáis el crumble en su punto, lo metemos en la nevera hasta que lo necesitemos para evitar que la mantequilla se funda.

Ahora vamos con la masa para las cookies. Comenzamos picando en trocitos los 30 gramos de chocolate blanco y los 30 gramos de chocolate negro. Yo suelos hacerlo con un cuchillo sobre la tabla, me parece lo más sencillo, pero si queréis poder usar directamente pepitas de chocolate de las que venden ya preparadas.

Ponemos en un bol los 100 gramos de chocolate negro y lo fundimos en el microondas, poniéndolo a máxima potencia a intervalos de pocos segundos cada vez. Cuando esté derretido, añadimos la mantequilla y removemos las dos cosas hasta que la mantequilla se funda con el calor del chocolate y se integren las dos cosas completamente.

Mientras la mezcla de chocolate se templa, ponemos en otro bol el huevo y el azúcar y batimos con las varillas de mano hasta que blanqueen. Añadimos la crema de chocolate y mezclamos todo con ayuda de las varillas. Tamizamos la harina, la levadura y la pizca de sal y las ponemos con el resto de ingredientes, batiendo hasta tener una masa homogénea y sin grumos. Por último, echamos los trocitos de chocolate y los repartimos bien por toda la masa. Guardamos la masa en la nevera un ratín, una media hora.


Transcurrido el tiempo de reposo de la masa, cubrimos la bandeja del horno con papel sulfurizado o silicona y hacemos montoncitos de masa con ayuda de una cuchara y los aplanamos un poco sobre la bandeja. Ponedlos separados unos de otro porque estas cookies crecen bastante en el horno. Ahora espolvoreamos trocitos del crumble de avellana sobre cada cookie y vamos con la bandeja al horno (precalentado a 180 grados con calor arriba y abajo). Cuando las galletas hayan cogido un poco de color (calculad unos 12-15 minutos, ya sabéis que cada horno es un mundo) las sacamos y las dejamos reposar dos minutos sobre la misma bandeja antes de pasarlas a una rejilla. ¡Cookies de chocolate y crumble de avellana listas!



Seguro que por cómo huele vuestra cocina ya os podéis imaginar el sabor de estas cookies, pero aún así, cuando las probéis os van a sorprender, y más si probáis una templadita, con el chocolate fundido. Se me hace la boca agua de escribirlo... El chocolate y la avellana combinan súper bien y el crujiente que aporta el crumble es perfecto, os va a encantar. Como veis, podéis hacer como Laura y hacer una galleta gigante, o hacer varias más pequeñas, eso a vuestro gusto. Eso sí, sí decidís hacer una súper-cookie-gigante, a la hora de hornearla bajad un poco la temperatura del horno (160 grados) y tenedla algo más de tiempo, para que se os haga por completo.


De verdad os animo a hacer estas cookies (gigantes, medianas o pequeñas, en este caso el tamaño no importa, están deliciosas de todas las maneras). Como os digo siempre, si os lanzáis con esta receta, mandadme una foto del resultado, me encanta ver o buenas que os quedan las recetas del blog. Os recuerdo que mi dirección de correo electrónico es mimrmlada@gmail.com, si tenéis alguna duda o sugerencia mandadme un correo a esta dirección. Y como siempre también, os recuerdo que podéis seguir el blog en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram; tenéis los enlaces un poco más arriba a la derecha. 

miércoles, 25 de junio de 2014

Bollos suizos. Reto Alfabeto Dulce

Día 25. Como todos los meses, hoy publicamos el Reto Alfabeto Dulce organizado por Ana, del blog Cook the Cake. Seguro que ya conocéis cómo va la cosa, pero os lo explico un poco por encima (prometo ser rápida). La idea consiste en que cada mes uno de los participantes tiene que elegir el ingrediente estrella del mes, que ha de comenzar por la letra que haya tocado por sorteo.

Este mes la letra letrita era la A, y el escogido para decidir ingrediente, Goyo, del blog I Cake 4U, ha optado por el Agua de Azahar. Me encanta la elección, he tenido la excusa perfecta para ponerme manos a la masa y adaptar (un poco a mi manera, eso sí...) la receta de bollos suizos que vi en el blog El Aderezo y que estaba deseando preparar desde hacía mucho. Y menudos bollos. Deliciosos, con el punto de dulzor perfecto y muy esponjosos. Y, salvo por el tiempo de reposo para el levado, son muy rápidos de hacer. Os digo los ingredientes y nos ponemos con el Reto.


  • 325-375 gramos de harina fuerza
  • 25 gramos de levadura prensada de panadero
  • 90 ml de leche
  • 60 gramos de mantequilla blandita
  • 100 gramos de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 pizca de sal
  • 4 cucharadas de agua de azahar
  • 3 cucharadas de azúcar
Calentamos un poco la leche hasta que esté templada y la echamos toda salvo un culín en un bol amplio junto con los 100 gramos de azúcar y la mantequilla blandita. Con unas varillas de mano mezclamos bien. Tranquilos si la mantequilla no se integra completamente, es normal.

Ahora desmigamos bien la levadura con los dedos y la ponemos con el poquito de leche que habíamos reservado. Con una cucharilla movemos bien hasta que la levadura se deshaga por completo y la vertemos en el bol anterior.

Ponemos los huevos y batimos de nuevo con las varillas hasta que se mezcle todo. Echamos la harina (comenzamos con 325 gramos) y la pizquita de sal y ahora llega el momento más divertido: mancharse las manos. Sin miedo, comenzamos a mezclar todo bien, preferiblemente al principio con solo una mano (para tener la otra limpia y no pringar todo si necesitamos coger algo).

Amasamos bien hasta que todos los ingredientes se hayan mezclado por completo. Si la masa se os pega mucho en los dedos, id añadiendo poco a poco harina hasta lograr una masa que, aunque sea algo pegajosa, resulte manejable (yo he tenido que añadir en total unos 370 gramos, pero dependerá del tipo de harina, del tamaño de los huevos...).

Cuando la masa tenga la consistencia exacta, hacemos una bola, la ponemos de nuevo en el bol y lo tapamos con un trapo ligeramente húmedo. Tenemos que esperar que doble, una hora más o menos (aunque esto dependerá del calor, la humedad...).

Cuando la masa haya doblado, la amasamos un poquitín (lo justo para que pierda el aire) y vamos cogiendo porciones del tamaño de una mandarina. Hacemos una bola con cada montoncito y las colocamos en una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado o similar bien separadas entre si. De nuevo tapamos la masa con el trapo y dejamos reposar durante otra horita.

Pasado el tiempo de levado, con un cuchillo afilado o puntilla hacemos un corte sobre la superficie de cada bola. Ponemos el agua de azahar y las cucharadas de azúcar en una tacita y pintamos bien con esta mezcla cada bollo.



Metemos al horno a media altura (precalentado a 180 grados, calor arriba y abajo) y cuando cojan colorcillo dorado (13-15 minutos, dependiendo del horno) los sacamos y con cuidado los pasamos a enfriar a una rejilla. ¡Listos nuestros bollos!



La verdad es que esta receta no es nada complicada de hacer, lo único importante es respetar los tiempos de levado de la masa. Quedan estupendos, con un sabor muy delicado, con una costra de azúcar en la superficie súper rica.  Son perfectos para comer solos o acompañados de un poco de mantequilla y mermelada. Guardadlos en un recipiente hermético para que se conserven bien, tened en cuenta que al ser completamente naturales y no levar ningún tipo de conservante, se ponen duros antes que los bollos industriales (pero vamos, que de sabor no tienen nada que ver...).

Animaros a prepararlos, os prometo que os van a encantar. Como siempre, termino recordándoos de que podéis seguir el blog en Facebook, Twitter e Instagram. Los enlaces los tenéis aquí mismo, un poco más arriba a la derecha. 

sábado, 21 de junio de 2014

Muffins triple chocolate

¡Por fín puedo publicar receta nueva! No os imagináis qué ganas tenía, cómo he echado de menos compartir mis recetas aquí con tod@s vosotr@s. La semana pasada, tras descubrir que los portátiles y el agua no son compatibles (que de cosas aprendemos de los niños, ¿verdad?) me quedé con este súper recetón a medio publicar.  Pero mi hermana se ha apiadado de mí y me ha regalado su portátil viejo. ¡Gracias sister!
Aunque no me extraña que lo haya hecho, teniendo en cuenta que los muffins que os enseño hoy los preparé para darles la bienvenida a  ella, a mi cuñado y a mi sobri Martina. No lo puedo evitar, cuando vienen a pasar unos días a Bilbao desde Barcelona me gusta recibirles con un postre especial, y la verdad es que con mi hermana es bastante fácil acertar: si lleva chocolate, el éxito está asegurado.
Así que os podéis imaginar el triunfo de estos muffins con chocolate negro, con leche y blanco. ¿Para qué elegir uno si podemos poner los tres? Además de estar súper-hiper-mega buenísimos, son muy fáciles de hacer, ahora veréis. Os digo los ingredientes y nos ponemos al lío.
  • 50 gramos de chocolate negro
  • 50 gramos de chocolate con leche
  • 50 gramos de chocolate blanco
  • 1 yogur natural
  • 40 gramos de mantequilla
  • 1 huevo
  • 115 gramos de harina
  • 40 gramos de azúcar
  • 1 cucharada de cacao en polvo
  • 1 cucharadita de levadura
  • Media cucharadita de café soluble
  • Media cucharadita de bicarbonato
  • 1 pizquita de sal
Comenzamos picando los tres chocolates en trozos no demasiado pequeños. Yo lo hago con un cuchillo, me parece la forma más cómoda y fácil. Por el momento, reservamos. Si sois como yo, picad un poco de chocolate extra porque seguro que entre batir y mezclar, algún que otro trocito cae...
Ahora ponemos en un bol la mantequilla en pomada junto con el azúcar y batimos con unas varillas de mano hasta que blanquee. Añadimos el huevo y el yogur y, de nuevo, batimos hasta que se integre todo completamente.
Tamizamos la harina, la levadura, el bicarbonato, el café soluble, el cacao y la pizca de sal y lo echamos todo a la mezcla anterior. Batimos hasta tener una masa homogénea y sin grumos. Vertemos las pepitas de los tres chocolates y las repartimos bien por toda la masa.
Ponemos el horno a calentar (180 grados con calor arriba y abajo), y mientras coge temperatura vamos preparando los moldes para los muffins. Para ello, ponemos las cápsulas de papel dentro de un molde para magdalenas o cupcakes metálico o de silicona (esto es necesario para evitar que las cápsulas se nos abran demasiado al verter la masa) y las llenamos de masa hasta dos tercios.

 Metemos al horno y cocinamos durante unos doce minutos, aunque esto siempre va a depender de vuestro horno y del tamaño de las cápsulas de papel que uséis. Para evitar problemas, estad atentos a cómo se van haciendo y, si tenéis dudas de si estàn, haced la prueba del palillo (ya sabéis, les clavamos un palillo y si sale seco, están listas). Sacamos y dejamos reposar un par de minutos y en cuanto no nos quememos, pasamos nuestros deliciosos muffins a enfriar a una rejilla. ¡A disfrutar!

Os aseguro que en el momento en que probéis un pedazo, estos muffins se van a volver una obsesión. Os prometo que mi sobrina Martina, de añito y medio, cada vez que entraba a la cocina los buscaba con la mirada como loca. Si probáis uno templadito, con el chocolate aún fundido, estáis perdidos. ¡Qué cosa más buena! No os imagináis qué sabor tan delicioso a chocolate tienen, y quedan súper jugosos y tiernos. Aunque no os van a durar ni medio asalto, guardadlos en un recipiente hermético.


Os repito que he echado mucho de menos el blog estos días. Espero que esta receta os guste y que os animéis a hacerla (y que me mandéis una foto) porque no os vais a arrepentir. Como siempre, aprovecho a recordaros que podéis seguir el blog en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram. Tenéis los enlaces justo aquí arriba a la derecha.

martes, 10 de junio de 2014

Bollitos de plátano

Hay recetas que me sorprenden. Recetas que preparo a sabiendas de que van a estar ricas, pero que cuando las pruebo, superan todas mis expectativas. Es lo que me ha ocurrido con los bollitos que os enseño hoy. Cuando me puse manos a la obra con ellos ya sabía que iban a estar buenos, pero a medida que se horneaban, el olor que inundó mi cocina fue espectacular. Y ni deciros qué sentí al probarlos. Simplemente im-prezionantes.

Los bollitos de plátano de hoy son una adaptación libre del blog Igloo Cooking. Imaginaros, tan libre, tan libre, tan libre que la receta original ni siquiera lleva plátano... Pero como os he dicho, estos bollos están riquísimos, quedan muy suaves y esponjosos. No os preocupéis: no es necesario ni amasar ni dejar levar la masa. Ya veréis qué fáciles son. Os digo los ingredientes y nos ponemos a cocinar.

 
  • 260 gramos de harina
  • Medio sobre de levadura en polvo
  • 90 gramos de azúcar
  • 2 huevos
  • 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
  • La ralladura de una naranja
  • 1 plátano grande o dos pequeños
  • 1 cucharada de azúcar

Ponemos en un bol los huevos con el azúcar (sólo los 90 gramos)  y batimos hasta que la mezcla blanquee un poco. Yo lo he hecho con las varillas de mano. Añadimos la mantequilla (es muy importante que la saquéis un buen rato antes de la nevera para que esté un poco blandita) y batimos de nuevo con las varillas, hasta deshacer lo máximo posible la mantequilla. No os preocupéis si no lográis integrar completamente la mantequilla y os queda algún grumo, es normal.

Tamizamos la harina y la levadura y las añadimos a la mezcla anterior. Podéis trabajar con las varillas o una cuchara de palo, pero os recomiéndo que os manchéis un poco las manos y trabajéis la masa directamente con las manos. No tenemos que amasar mucho, lo justo para que todos los ingredientes se integren: la masa resultante es bastante pegajosa.

Partimos los plátanos en trocitos y los añadimos a la masa junto a la ralladura de naranja. Los repartimos bien por toda la masa y la dejamos reposar media horita. 

Con la ayuda de dos cucharas, hacemos bolitas de masa (del tamaño de una pelota de pinpon, más o menos) y las colocamos separadas sobre la bandeja del horno (previamente cubierta con papel sulfurizado o silicona). Espolvoreamos una pizca de azúcar sobre cada bollito, le da un punto muy rico. 



Metemos al horno a 180 grados (como siempre, precalentado) con calor arriba y abajo hasta que se doren, unos 15 minutines (aunque ya sabéis que cada horno es un mundo...). Cuando estén, los dejáis reposar un minuto en la misma bandeja y luego los pasáis a una rejilla para que se enfríen completamente. ¡Ya tenemos nuestros bollitos listos! 



Os aviso de que estos bollitos os van a sorprender. Tienen un sabor buenísimo y quedan muy suaves; son perfectos para acompañar el café de la mañana o para merendar. Guardadlos en un bote hermético para que se conserven perfectos. Os doy un consejo: antes de comerlos, metedlos 20 segundos al microondas. Así templaditos quedan más ricos aún. ¡Deliciosos!



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martes, 3 de junio de 2014

Empanadillas dulces de fresa

En breve llega el verano, y con el, muchas cosas buenas: días de sol, terrazas y chiringuitos, sandalias, vacaciones, heladitos y tintos de verano. Y como no, un montón de frutas riquísimas: melón, sandía, melocotones, cerezas, fresas... Hay tantas, y todas deliciosas. Una de las que más ilusión me hace cada año son las fresas, no sé vosotros pero yo no me puedo resistir a ellas. Me gustan solas, con yogur, con nata, con un poco de azúcar, en macedonia, en batido (madre mía, soy como Bubba, el amigo de Forrest Gump...)

La receta de hoy es perfecta para quienes, como a mí, os encanten las fresas. Se trata de unas empanadillas dulces rellenas de fresa deliciosas y súper fáciles de hacer, perfectas para desayunar, merendar o para darse un capricho entre horas. ¿Os animáis? Pues os digo los ingredientes y nos ponemos con estas riquísimas empanadillas dulces. En 15 minutos las tenemos listas, ya veréis.


  • 1 paquete de obleas para empanadillas
  • 200 gramos de fresas*
  • 2 cucharadas de azúcar*
  • 1 huevo batido
  • 2 cucharadas de almendra molida
  • * Si queremos podemos sustituir estos dos ingredientes por unas cucharadas de mermelada de fresa

Comenzamos preparando el relleno para estas empanadillas. Lavamos bien las fresas y les quitamos el rabito. Con ayuda de la picadora o batidora, las picamos en trocitos pequeños (pero no demasiado, no hace falta reducirlas a puré). 

Las echamos en un cazo, agregamos el azúcar y las cocinamos a fuego suave durante unos minutos, hasta tener una especie de mermelada. Si veis que la mezcla os queda demasiado líquida, podéis colarla un poco para quitar el exceso de agua. Dejamos enfriar.

Sacamos las obleas de frigo y las dejamos 5 minutos a temperatura ambiente. Ponemos en el centro de cada una de ellas una cucharadita del dulce de fresa (también podéis usar, como os digo en la lista de ingredientes,  una buena mermelada de fresa) y doblamos la oblea por la mitad. Con un tenedor presionamos los bordes para unirlos.


Ponemos las empanadillas ya montadas sobre la bandeja del horno (cubierta con papel sulfurizado o silicona) y las pintamos con un poco de huevo batido. Espolvoreamos por encima una pizca de almendra molida y metemos en el horno (precalentado a 180 grados con calor arriba y abajo) durante unos 12 minutos, hasta que se doren un poco. Es normal que se abran un poco durante el horneado, no os preocupéis. Cuando estén listas, las sacamos del horno y, con cuidado, las pasamos a una rejilla para que se enfríen. ¡Empanadillas listas!



Las podéis comer frías o templadas (a mí es como más me gustan...). Si las acompañáis con un poco de chocolate fundido o una bola de helado tenéis un postre de diez, perfecto. Si queréis, también podéis hacerlas fritas, quedan igualmente muy ricas. En ese caso, no hace falta que las pintéis con huevo batido: freidlas en abundante aceite y luego podéis espolvorearlas con un poco de azúcar glass y canela.



Animaros a hacerlas, seguro que os gustan y ya veis que son muy muy pero que muy sencillas de preparar. Como siempre, os recuerdo que podéis seguir el blog en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram. Tenéis los enlaces aquí mismo, un poco más arriba a la derecha.
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